Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 272

272 Paz Trigueros Legarreta en el Noreste. Los de origen cubano se encontraban repartidos: 32.2% es­ taba en el Noreste y el 51.1% en el Sur (cuadro 2). C uadro 2 D istribución geográfica de las personas de origen español enumeradas por el C enso de 1970 ( porcentajes ) Regiones Mexicanos Puertorriqueños Cubanos Noreste 1.0 81.3 32.2 Norte Central 8.3 9.4 6.0 Sur 37.5 4.5 51.9 Oeste 53.3 4.8 9.9 Total 100.0 100.0 100.0 4 532 435 1 429 396 544 603 Absolutos F uente : elaboración propia con datos del Censo de 1970, provenientes de USDOC, 1973. El importante aumento de la población ya denominada hispana o latina residente en Estados Unidos se debió, en gran medida, a los crecientes obstáculos para cruzar la frontera y la imposibilidad de obtener algún tipo de permiso temporal para trabajar. 13 La preferencia por la residencia defi­ nitiva se fue imponiendo, lo que trajo como consecuencia que de 1970 al 2000, la población hispana se había multiplicado casi cuatro veces y para el 2010 casi seis (cuadro 3). Aunque los tres grupos tradicionales crecieron, fueron los mexicanos los que más lo hicieron, llegando a ser siete veces más de 1970 a 2010; en tanto que los puertorriqueños y los cubanos sólo se multiplicaron por tres. La información de estos censos nos permite observar de manera desagre­ gada la distribución de los que en el Censo de 1970 se incluían en “otros”, con lo que nos damos cuenta de su creciente presencia, puesto que tuvieron aumentos mayores que los de los tres grupos tradicionales (cuadro 3). Destacan los centroamericanos que, entre el 2000 y el 2010, tuvieron un crecimiento de 137%; los sudamericanos de 104.6% y los dominicanos de 85%. Entre los centroamericanos sobresalen los hondureños con un au­ mento en ese periodo de 191.1%, los guatemaltecos de 180.3% y los salvado­ reños de 151.7%. No obstante, ninguno de los países incorporados en la lista superaron a los tres tradicionales. 13 Fue hasta 1986 que se implementaron las visas de trabajo temporal H-2A y H-2B, pero la mayoría de los empresarios eran renuentes a solicitarlas, puesto que tenían a la mano a muchos trabajadores indocumentados.