Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 166

166 Rodolfo García Zamora, Selene Gaspar Olvera nada la tasa de informalidad laboral de la población ocupada en México es de 56.5% y el 41.3% de los ocupados son trabajadores por cuenta propia; sin embargo, es muy probable que el autoempleo en México surja de una necesidad ante el deficiente mercado laboral del país, más que de una opor- tunidad real de negocio. La población nativa e inmigrante de origen mexicano en autoempleo incorporado es más calificada que la que está en empleo no incorporado, pero los primeros son más calificados en ambos tipos de autoempleo. Así mismo, los inmigrantes mexicanos con documentos tienen una proporción más alta con estudios de media superior y superior que los inmigrantes indocumentados, 45.2% contra 42.6 por ciento (cuadro 3). Llama la atención el perfil que observan los inmigrantes mexicanos en autoempleo no incorporado, donde casi seis de cada diez tienen hasta 12 grados sin diploma, indistintamente del estatus legal. No obstante, la pro- porción con estudios de media superior y superior es alta, 43.0% entre los inmigrantes mexicanos documentados y 41.1% sin documentos tienen estudios de nivel medio superior o superior (cuadro 3). El cuadro 4 muestra que a mayor tiempo de estancia en Estados Unidos, la participación de los trabajadores mexicanos con o sin documentos en autoempleo se incrementa. La mayoría de los inmigrantes mexicanos con documentos en autoempleo incorporado ingresó a Estados Unidos antes de 1995 (71.0%), y entre los indocumentados casi uno de cada dos (48.2%). Más de seis de cada diez (62.8%) de los inmigrantes mexicanos en autoem- pleo no incorporados ingresó antes de 1995, esa relación entre los inmi- grantes mexicanos sin documentos es de 44.5%. La tasa de autoempleo es más alta entre los que ingresaron antes de 2000, tanto para los inmigran- tes mexicanos en situación regular de residencia como entre los indocu- mentados (cuadro 4). Los datos estadísticos analizados hasta el momento indican que la inmi- gración mexicana con y sin documentos no tiene un impacto negativo en el nivel general de emprendimiento en Estados Unidos, por el contrario, ante su situación desfavorecida su fuerza emprendedora se hace presente, las tasas más altas de autoempleo se observan desde el 2001 y continúan aun después de la crisis de 2007. De acuerdo con Camarota (2000), los inmi- grantes benefician a la economía estadounidense no por tener mayores tasas de emprendimiento, aunque sí las tienen, o por el tamaño de las empre­ sas, sino por el tipo de negocios que operan. El argumento dado por Camarota (2000) y los resultados de la gráfica 6 contradicen la percepción negativa que se tiene de la inmigración mexica- na y la de aquellos que minimizan sus aportaciones. Los datos muestran que los inmigrantes operan en sectores económicos en la que los nativos