Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 122

122 Raúl Delgado Wise, Selene Gaspar Olvera Los migrantes mexicanos ocupados carecen de una amplia gama de ser­ vicios sociales: la gran mayoría no tiene acceso a la seguridad social ni a programas de asistencia pública. El grueso de los migrantes mexicanos asalariados ocupa el escalón más bajo en la percepción de ingresos y presen­ ta los mayores índices de pobreza. De acuerdo con la CPS 2016, 2.7 millo­ nes de migrantes mexicanos residentes en Estados Unidos se ubicaron en la categoría de pobres, entre los mexicanos ocupados poco más de un millón se encontraron en esa situación, esas cifras en 2011 eran de 3.5 millones y 1.4 millones, respectivamente. Su descendencia observa proporciones simi­ lares de pobres, 22.4% de los 24.8 millones de nativos de ascendencia mexi- cana (5.6 millones). Por su parte, los niveles educativos de los mexicanos siguen siendo relativamente bajos frente a otros grupos nacionales y ante la población de origen mexicano nacida en Estados Unidos: cinco de cada diez cuentan con menos de 12 años de escolaridad, proporción que descendió en 5.2 puntos porcentuales (cuadro 6a). El trabajo precario se relaciona con condiciones que se apartan de los atributos que la Organización Internacional del Trabajo asigna al trabajo de­cente, como empleo seguro (bajo contrato permanente), trabajo a jornada completa, con beneficios y derechos legales. En ese sentido, el acceso a los servicios de salud ofrecido por el empleador y a un plan de pensión, tiende a ser limitado para los inmigrantes y en particular para los inmigrantes me­ xicanos, casi ocho de cada diez carece de un plan de pensión y ocho de cada diez no tiene un seguro ofrecido por el empleador. Por su parte, la población nativa de origen mexicano observa indicadores de precariedad similares a la de los inmigrantes mexicanos. La inseguridad laboral implica un alto ries- go de pérdida de empleo y ello a su vez genera una serie de problemas como pobreza, desigualdad e inseguridad económica. Los inmigrantes mexicanos junto con los nativos de origen mexicano tienen la proporción más alta de trabajadores que laboraron únicamente una parte del año: 21.3% y 21.4%, respectivamente (cuadro 6b). I ndocumentados No está por demás agregar que el número de inmigrantes indocumentados de origen mexicano pasó de dos millones en 1990 (46.5% del total) a 6.5 mi- llones en 2010 (58% del total). De acuerdo con estimaciones del Pew His­ panic Center, el número de indocumentados de México alcanzó su má­ximo histórico en 2007 y a partir de ese año descendió a 5.8 millones en 2014, aun así representa, con mucho, el grupo con el mayor número de indocumen­ tados en Estados Unidos. Ningún otro país del mundo cuenta con una mag-