Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1046

1046 Guadalupe Correa-Cabrera Los abusos que sufren los migrantes por autoridades municipales, estatales y federales son principalmente el robo y la extorsión. El mayor número de agravios proviene de particulares y van desde el robo y el engaño, hasta las violaciones, el secuestro o la muerte. La presencia de mareros en la frontera sur se ha convertido en una pesadilla para los migrantes, sobre todo cuando algunos de ellos decidieron abandonar su país precisamente por estar ame- nazados por los maras. A los maras se han sumado pandillas compuestas principalmente por mexicanos, que aprovechan la situación de indefensión de los migrantes para asaltarlos y abusar de ellos. También se ha hecho men- ción de los “coyotes”, gente sin escrúpulos que además de engañar a los migrantes y no trasladarlos al destino acordado, participan en robos y vio­ laciones. En este tráfico, las mujeres, niñas y niños son los más vulnerables (Armijo, 2011b:46). Además, la presencia del crimen organizado en la frontera sur incrementa la vulnerabilidad de los migrantes con respecto a la trata de personas. “Los grupos considerados más vulnerables son mujeres, niños, niñas, indígenas y migrantes sin documentos. Predominan los casos relativos al comercio sexual, pero también se han reportado casos de niños, especialmente gua- temaltecos, que trabajan en condiciones de explotación laboral en regiones agrícolas de Chiapas, en el servicio doméstico, en la mendicidad forzada, en el ambulantaje y en los basureros municipales” (Armijo, 2011b: 47-48). Políticas actuales La situación general de (in)seguridad en la frontera sur de México se en- cuentra directamente relacionada con el incremento en los controles fronte­ rizos por parte de Estados Unidos y una mayor presencia de las fuerzas de seguridad en esta región. Ciertamente, en los últimos años se registra una mayor presencia militar en esta frontera. Dicho fenómeno se observa quizás desde la década de los noventa con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el movimiento zapatista y el inicio del endurecimiento de las políticas de inmigración de Estados Unidos (Armijo, 2011b:42). En este contexto, se diseñaron acciones selectivas de control y restric- ción de la inmigración, las cuales se reforzaron con los ataques terroristas a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Con el objetivo de aumentar su capacidad de control de los flujos migratorios, México inició en julio de 2001 la implementación del Plan Sur, que contemplaba el fortalecimiento de acciones de intercepción de indocumentados desde el Istmo de Tehuan- tepec hasta la frontera sur (Armijo, 2011b:42-3). Se pueden mencionar también las políticas de “mano dura” aplicadas en Guatemala, Honduras y