Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 103

Inmigrantes mexicanos en los mercados laborales de Estados Unidos 103 se emplean en las economías de la región Sur, y desfavorable en los que lo hacen en la región Noreste. Como ya se ha señalado, la información de la encuesta revela que, en ge­ neral, los inmigrantes mexicanos no cuentan con trabajos estables y seguros, muchos de ellos laboran en empleos que no ofrecen ningún tipo de presta­ ciones laborales. Por ejemplo, del total de los inmigrantes mexicanos que se encontraban ocupados al momento del levantamiento de la encuesta, úni- camente 18% lo hacía en un trabajo que le cubría el costo total del seguro médico. La cobertura de seguro médico por regiones muestra que solamen- te 22% cuenta con dicha prestación por parte de su trabajo, en Oeste medio casi 12%, en la Sur 14.2% y en la Oeste 21.3%. En todas las regiones no se observan significativas diferencias entre hombres y mujeres, lo que confirma la vulnerabilidad de los trabajadores inmigrantes mexicanos en cuanto a los riesgos a la salud por el hecho de no contar con dicha prestación laboral. Asimismo, sólo 18% de los mexicanos está incluida en un plan de pensio­ nes de su trabajo principal. La situación de desventaja y marginación en materia de plan de pensiones para los inmigrantes mexicanos se observa en la región Noreste y Sur, donde únicamente 8.9% y 14.2% cuentan con esa prestación laboral (véase cuadro 5). Esta situación es realmente preocu- pante, pues como señalamos al inicio de este capítulo, aunque la población inmigrante mexicana se concentra principalmente en edades jóvenes, en los últimos años se ha observado un incremento de la población adulta mayor, es decir, de personas mayores de 65 años o más de edad, muchas de las cuales no contarán con dicha prestación para vivir una vejez dignamente. T endencia y perspectivas de la demanda de mano de obra mexicana en el mercado laboral estadounidense La economía estadounidense mostró un acelerado crecimiento entre 1991 y 2000, la relación empleo-población aumentó en 1.5% entre los hombres y en más de 3% entre las mujeres. Después de cinco años de rápido cre­ cimiento de los salarios en la economía estadounidense, la tasa nacional de desempleo en el año 2000 alcanzó un mínimo del 4%, su nivel más ba- jo desde 1969. Entre 2001 y 2007, las tasas de empleo masculino perdieron todo su terreno alcanzado entre 1991 y 2000. El rápido aumento de las tasas de empleo femenino se detuvo simultáneamente. La tasa de creci- miento del empleo promedió sólo el 0.9% entre 2000 y 2007, es decir, du- rante los siete años anteriores al inicio de la recesión económica, frente al 2.6% entre 1991 y 2000. (Acemoglu et al., 2016). Desde la fuerte recesión económica financiera en el 2007-2009 en la economía estadounidense, a la