Mi primera publicacion Especial Coronavirus - Page 49

Mi aprendizaje después de más de cuarenta días confinada, como casi la totalidad de españoles, se basa en el descubrimiento del tiempo. Por muchas obligaciones que tengamos, siempre hemos sabido sacar tiempo para hacer deporte, dormir la siesta, acostarse por la madrugada para después levantarnos casi a mediodía, hacer videollamadas interminables con nuestros amigos… Ahora poseemos el tiempo que muchos años llevamos pidiendo para hacer todo (o casi todo) aquello que nos gusta y que no dedicábamos una hora del día porque nuestras prioridades se basaban en el trabajo. Hemos aprendido a valorar. Valorar una tarde de juegos con amigas, un día de playa en las Canteras e incluso una tarde sentada en un banco de la Alameda comiendo pipas con los nuestros. Cómo no, hemos aprendido a empatizar. Todos nos hemos puesto algún segundo en el lugar de esas personas que tienen que seguir saliendo a trabajar arriesgando sus vidas para proteger las nuestras, como es el caso de enfermeros, médicos, policías, repartidores… Ha salido a la luz una solidaridad que se daba por extinguida hasta hace un poco menos de dos meses. Y aunque aún viviendo esta situación, hayan personas que crean que por vivir en un pequeño pueblo puede salir y hacer casi vida normal, seguimos predominando los que no lo consentimos y luchamos cada día para acabar con la pandemia. Mi mensaje se resume en dos simples palabras: felicidad y momentos. Ambos van unidos de la mano, ya que esos momentos que recordamos con tanta añoranza de cuando podíamos salir de casa están basados en la felicidad que nos proporcionan, porque hemos vivido estas últimas semanas de ellos y creo que podremos seguir haciéndolo unas cuantas más. La felicidad se define como un estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno, por lo que estoy segura de que muchos de nosotros seremos más felices cuando todo esto acabe. IES TEROR