Mi primera publicacion Boletin ASOPEN 41 | Page 54

¿Cómo enfrentar y acompañar un duelo? Acompañar un duelo Es un proceso diferente en cada uno, pero lo primero es tratar de invitar a la persona a descubrir cuál es la emoción que tiene para que se conecte con ella y la transite, por ejemplo, con la muerte llega la frustración por los sueños que no se van a cumplir, la tristeza y el dolor. Esas emociones no se deben juzgar, por el contrario, hay que reconocerle al otro su derecho a la tristeza, al llanto, a la ira, y al silencio. Para el médico Jorge Gómez, terapeuta neural formado en duelo, la muerte debe ser vista como algo amoroso, no como nuestra enemiga, pues no le entregas tu vida ni la de tus seres queridos a un enemigo. Hablamos con él sobre el duelo, la manera de afrontarlo y de acompañarlo. ¿Qué es el duelo? Es el proceso de elaboración de una pérdida, no solo de muerte, sino de algo o de alguien significativo. Esa pérdida involucra todos sus componentes del ser humano: lo emocional, físico, mental, familiar y espiritual, por eso la persona que la sufre siente que su mundo se derrumba. El duelo es volver a reconstruir ese mundo, eso implica aprender a vivir sin el otro y con uno mismo. ¿Por qué le tenemos tanto miedo a la pérdida? Porque vivimos en relación con los otros y, cuando pierdes un otro, tienes que mirarte hacia adentro y aprender a manejar ese sentimiento solo. Pero, ¿puede afrontarse un duelo solo? No. El duelo es un acto de intimidad, pero a la vez se requiere de acompañamiento para elaborarlo. De lo contrario, la persona corre 54 Boletín No. 41 / Julio de 2019 el riesgo de terminar en una tristeza muy profunda, pensando que la vida lo traicionó. ¿Qué hacer con el amor que sentíamos por el que se fue? Nos han enseñado que las relaciones se basan en el tener, entonces el no tener ese sujeto de amor pensamos que perdimos el amor, pero resulta que el duelo es precisamente reintegrar ese amor a la cotidianidad y ofrecérselo de nuevo a la vida. Lo primero es volverse a amar a uno mismo y tras eso aparece la pregunta: ¿cómo honro al que ya no está?, imaginando que ve la vida a través de mis ojos y pensando en qué vida le voy a mostrar. Yo a eso lo llamo traer el cielo cerquita, ubicarlo en el corazón. También hay que ser completamente honesto con él diciéndole que uno no tiene ni idea por lo que está pasando, pero que se está ahí, ofreciéndole un consejo en silencio, acompañándolo en lo que quiere hacer, ayudándolo con las actividades cotidianas, cuidándolo y escuchándolo hablar del ser que ya no está. Escribir las emociones y releerlas, hablarle a la foto del ser querido sobre las actividades del día a día, tener un pequeño altar con luz y alguna ofrenda, salir a caminar, tocar árboles, tener espacios de silencio y dormir y comer bien, son algunas buenas ideas para atravesar un duelo. ¿Tener una nueva visión sobre la muerte puede ayudarnos a vivir mejor? Los japoneses dicen que el que le tiene miedo a la muerte realmente le tiene miedo a la vida. Si tengo tanto miedo de morir es porque estoy viviendo maluco, en cambio, si llevo una vida buena y tranquila no tendré problemas con la muerte. La herencia más grande que podemos dejar a los otros es morir en gratitud, pero para poder morir en gratitud tienes que haber vivido en gratitud. ¿Cómo educarnos frente a este tema? No hay que pensar que la muerte es la enemiga de la vida y eso hay que empezar a estructurarlo desde chiquitos, desde los colegios. Debemos entender que la muerte es algo que inevitablemente va a ocurrir, si desde niño tenemos herramientas para las pérdidas no vamos a frustrarnos cuando esto llegue. (TOMADO DE LA REVISTA COMFAMA. JUNIO/JULIO DE 2019. LEMA: “CONTRA LA MUERTE, COROS DE ALEGRIA”, DE PORFIRIO BARBA JACOB). El dolor del duelo es directamente proporcional al amor que tuvimos: a más amor, más dolor. Por eso nos da tanto miedo volver a amar, pero contrario a lo que se cree, eso es lo que deberíamos hacer, amar a los otros a través de cada una de las cosas que hacemos. Asociación de Pensionados ASOPEN 55