Mi primera publicacion Boletin ASOPEN 41 | Seite 46
Tumbas en oferta
Por Juan David Escobar Valencia*
“Luego pensé en todo el
montón de ellos
e nte r rá n d o m e e n e l
condenado cementerio y
poniendo una lápida con
mi nombre y todo. Dejándome rodeado de
muertos. Cuando uno muere sí que lo
arreglan. Tengo la esperanza de que cuando
muera alguien tenga suficiente sentido
común para arrojarme al rio o algo así.
Cualquier cosa antes que ser enterrado en
un maldito cementerio y que la gente venga
los domingos a ponerle a uno un cochino
ramo de flores sobre el estómago. ¿A quién
puede importarle las flores una vez que está
muerto? A nadie.” de J.D. Salinger.
Antes de que el cristianismo fuese la
creencia dominante en Occidente, el lugar
para quienes se habían negado
definitivamente a seguir vivos,
voluntariamente o no, era la “necropsia”,
que significa: “ciudad de los muertos”. Pero
al imponerse la idea cristiana que la muerte
no es el fin de todo sino una escala técnica
entre el momento en que uno devuelve el
envase en el más acá y resucita en el más
allá, dicho tránsito era más parecido a una
siesta, y por eso optamos por usar la palabra
“cementerio” que significa: “lugar donde
dormir o dormitorio”.
No soy quién para decir que indiscu-
tiblemente estamos en otro tránsito
conceptual, entre la creencia que tenemos
otra “vida” después de esta, y la idea que el
siguiente capítulo de nuestra existencia no
existe y la película se termina cuando
respirar ya ni siquiera es un acto involuntario
y dejamos el aire completamente a
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Boletín No. 41 / Julio de 2019
disposición de los que siguen insistiendo que
tienen una vida, así sea miserable.
¿Será que la incredulidad en otra etapa
luego de la muerte es la explicación a una
noticia que hace unos días escuché en la
televisión española? Resulta que el
cementerio de Bilbao está sufriendo de lo
mismo que cualquier empresa tiene que
sobrellevar en algún momento, “falta de
clientes”, a causa de cambios en los
comportamientos del consumidor o por la
idea popularizada por Schumpeter de la
“destrucción creativa” en las economías de
mercado, en las que los nuevos productos y
modelos de negocio mandan al cementerio
a los viejos.
Ya sea porque a la gente en Bilbao le está
dando pereza morirse, porque se ha vuelto
muy caro el ritual de volver a ser polvo, o
porque todavía los defensores del cambio
climático no han puesto en la mira a los
hornos crematorios, el cementerio de Bilbao
está, como cualquier establecimiento
comercial luego de la temporada navideña,
en feria de “rebajas.” El panteón que antes
costaba 30.000 euros ahora puede
adquirirse por 18.000 y te dan hasta 60
meses para cancelar. Pague ahora como
pueda y muérase después como quiera.
Rincón
de la HISTORIA
Colaborador José Ángel Suárez Ruiz
TOMADO DE INTERNOTICIAS
AGOSTO DE 1990 N° 126
TOMADO DE INTERNOTICIAS
NOVIEMBRE DE 1990 N° 129
Esperemos que no lleguen al extremo de
promociones 2x1, de descuentos por llevar
un referido vivo o muerto, que por una suma
adicional te “agranden” el ataúd, o que te
garanticen que los gusanos que te comerán
tienen pedigrí.
*Director de Centro de estudios Estratégicos de Eafit.
Asociación de Pensionados ASOPEN
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