Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 447
A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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rios o desproporcionados para prolongar artificialmente la vida de un enfermo
terminal”
Con estas consideraciones Pelegrin establece una diferencia ética y deon-
tológica fundamental, distinguiendo entre cuidados paliativos pre terminales
(practica perfectamente ética y legal) y la inducción voluntaria de una muerte,
(absolutamente ilegal y antiética en nuestro tiempo) conceptos ambos que deben
ser diferenciados.
Y me gustaría repetir ante Vds., la última frase de su espléndido discurso
de hace 25 años. Son las dos últimas líneas del texto leídas solemnemente en
esta Sede, y que debieran hacernos meditar: “En los años venideros, no le van a
faltar ocasiones al médico para mostrar la fibra moral de la que está hecho”…
Demoledor….
Pelegrin Martínez Baza, destacado médico forense, estudioso de la medici-
na legal y enseñante de la misma nos ha dejado. Ya no estaremos “codo con codo”
en los escaños de esta Sala, pero seguiremos teniéndole muy presente en nuestras
sesiones pues no solo dejó palabras (que el viento se lleva) sino abundantes obras
y publicaciones altamente enriquecedoras.
Ahora, en estos momentos tan emotivos dedicados a su recuerdo, me viene a
la memoria el viejo proverbio escoces: “Puedes llorar porque se ha ido, o puedes
sonreír porque ha vivido…”
Creo que, entre llorar o sonreír, Pelegrín habría elegido lo segundo…
Sean mis últimas palabras para dirigirme a su familia en representación de
la Corporación. Todos los que integramos esta Real Academia deseamos hacerles
llegar el testimonio de nuestro sincero sentimiento por la pérdida de tan querido
compañero. A su esposa Regina, a la que Pelegrin en su discurso de ingreso allá
por 1981 le escribía: “Para mi Regina es la realidad y el principio de esperanza
y de equilibrio” palabras que adornó con una parte del texto de San Juan: “Per-
manece la esperanza, permanece la fe y permanece el amor, pero lo mejor …es el
amor”. Y palabras a las que yo, modestamente, añadiría la frase de otro San Juan,
el nuestro, nuestro San Juan de la Cruz, cuando escribiera “Al atardecer de la
vida te examinarás del amor…”. Creo familia Martínez León, que éste su último
examen, su última oposición, como en tantas otras ocasiones, también lo habrá
superado con brillantez, porque me consta que os quiso….y mucho.
Y a vosotras, sus hijas Camino y Mercedes, os llegue también la expresión
de nuestro pesar junto al deseo que mantengáis encendida esa antorcha del saber
que vuestro padre recibiera de sus ilustres predecesores y que ahora iluminará
vuestro futuro.
Con la pretensión de consolaros en lo inconsolable, permitidme que os lea
estos versos, estos “sollozos del laúd…” que ponen fin a mi discurso: