Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Seite 272

272 V olumen 55 (2018) A la hora de comer ingerimos los alimentos por la boca y los trituramos con los dientes, iniciando la primera fase de la digestión, debido a la acción de los enzimas secretados por las glándulas salivales. Por último comentaremos como una correcta salud bucodental será también de vital importancia en el habla, puesto que la falta de dientes o una mala posición de los mismos hace posible que la pronunciación y masticación no sean correctas. 1. Repercusión de la patología bucodental en la salud general La Cavidad Oral Se encuentra situada en el tercio inferior del macizo cráneo facial, estando conformada por estructuras óseas como son los huesos maxilares en la región su- perior y la mandíbula en la inferior, todos ellos recubiertos por la mucosa bucal, con la inserción en sus apófisis alveolares de los dientes. Entre ambos maxilares encontramos el órgano lingual, al fondo la úvula o campanilla y en la parte más posterior el istmo de las fauces y la región orofarin- ge. Esta cavidad está cerrada lateralmente por la región geniana de las mejillas y su entrada está constituida por los labios. Ya hemos dicho como la boca está considerada la puerta de entrada de la salud o la enfermedad y los labios el candado que da o cierra el paso a las mis- mas. La ausencia de salud bucodental afecta al bienestar del paciente, mientras que su salud se interrelaciona con la de todo el organismo y favorece la belleza y autoestima. Por lo tanto, podemos considerar, que los componentes de la boca de fuera adentro son: labios, dientes, lengua, mucosas y glándulas salivales, productoras del liquido salival o saliva, que facilita la formación del bolo alimenticio una vez que los alimentos han sido triturados por los dientes. La función más característica de la boca es la masticación a través de sus órganos dentarios, pero también facilita el habla, la respiración y la deglución. Una infección en la boca puede dar lugar a la diseminación de las bacterias a través del torrente circulatorio dando lugar a una bacteriemia que puede afectar a múltiples órganos como: cerebro, corazón, pulmón… etc., incluso al sistema muscular y articulaciones.