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V olumen 55 (2018)
Jalón y Hueto y el Doctor Don Benito Herreros Fernández. La vida de algu-
nos grandes académicos como Don Misael Bañuelos, Don Román García Durán,
Don Leopoldo Morales Aparicio etc… no se tratará porque ya ha sido estudiada
por los Doctores Juan Riera Palmero, Carlos Vaquero Puerta, Don Juan Manuel
Granda Juesas, y Don Carlos López de Letona entre otros.
1. Académicos que ocuparon la presidencia de la Corporación en el siglo XX.
Don Eloy Durruti Saracho: Nació en el País Vasco, quedo pronto muy
huérfano de padre y madre, y se trasladó a Valladolid, dónde curso el Bachillerato
en el viejo Instituto, que hoy es el Colegio Mayor Santa Cruz. Cursó los estu-
dios de licenciatura en Medicina con las más brillantes calificaciones, y Premio
Extraordinario. Obtuvo por oposición la plaza de alumno Interno de Patología
Quirúrgica asignatura de la que más tarde será ayudante de cátedra. En 1891
obtuvo por oposición la plaza de Profesor Clínico de Patología Quirúrgica a los
veinte tres años. Cuatro años más tarde presenta su Tesis Doctoral sobre “La la-
parotomía en el tratamiento de los quistes Hidatídicos del hígado” la cual sería
calificada de sobresaliente.
Es curioso constatar cómo iniciándose con una actividad quirúrgica que
continúo durante algunos años, intensa sobre todo en los primeros años de su vida
profesional, siendo ayudante del Profesor Sagarra, el Doctor Durruti Saracho
evoluciona poco a poco hacia la Medicina interna. Acaba por consagrarse a ella
de un modo exclusivo. Reconociendo sus muchos méritos, puestos de manifiesto
como médico de cabecera y como consultor en problemas de no fácil diagnósti-
co, ya nuestra Real Academia de Medicina y Cirugía le había llamado a su seno,
ingresando en la misma el día 13 de noviembre de 1910, con un discurso acerca
de La existencia y génesis de la conmoción cerebral en los traumatismos del crá-
neo, trabajo elaborado cuando todavía estaba a caballo entre su doble vocación
de cirujano y de internista, al menos según se deduce de las teorías manejadas
por el recipiendario en la búsqueda de una explicación patogénica satisfactoria.
En nuestra Corporación habría de trabajar intensamente desde entonces, desem-
peñando durante algunos años la presidencia de la misma, presentando comuni-
dades científicas, y teniendo a su cargo en momento oportuno la contestación a
los discursos de ingreso de los doctores García Canal y Leopoldo Morales, este
último discípulo suyo también.
El Doctor Durruti fue Profesor de la Facultad de Medicina de la Universi-
dad de Valladolid, y se ocupó de temas que eran objetos de discusión como la
tuberculosis y la seroterapia anticarbuncosa, publicó diversos trabajos dedicados
a “Fracturas, lesiones encefálicas”, “El Átomo y la micela en biología”, “Sero-
terapia de la fiebre del heno”, siendo su trabajo más celebrado el titulado “Infec-