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V olumen 55 (2018)
Y lo hizo persuadido de que nuestra Institución, mantuvo desde su origen una
vinculación estrecha y cordialísima con la gloriosa Universidad vallisoletana,
continuándola en los 239 años de su existencia y convencida de otra parte de
que el rango de una Academia y su labor cuando responde, como la nuestra; a la
finalidad para la que fue creada, merece el entusiasta apoyo de la Universidad. Y
no sólo nos lo prestó con la fe y la tenacidad que inspiraron su colosal obra como
Rector, sino que nos estimuló para que en nuestra tarea resplandezcan siempre
la verdad y la eficacia que la hagan operante. Y este condicionamiento de apoyo,
estímulo y de inmediata relación universitaria con nuestra Academia fue sincera
y calurosamente refrendado por los Rectores que le siguieron, a quienes tanta
gratitud debemos, , profesores Díaz Caneja, Serrano, Durán Sacristán, y López
Aparicio, que nos honraron también con la asistencia a los actos solemnes de
nuestra Corporación.
Me complace mucho proclamar el interés y ánimo que recibimos del Profe-
sor Durán Sacristán como Rector y el inolvidable apoyo del Alcalde de la ciudad,
profesor Santos Romero, ambos miembros destacados de nuestra Corporación,
para lograr de los entonces Ministro y Subsecretario de Educación y Ciencia,
excelentísimos señores Lora Tamayo y Legaz Lacambra respectivamente, la total
transformación de nuestros locales, hoy lamentablemente desaparecidos, cinco
años escasos después de su inauguración solemne con discurso memorable del
profesor Laín Entralgo.
Si todo esto nos produce pena ¡por tantos motivos¡, nos compensaron con
creces las palabras alentadoras y de preocupación por resolver el problema plan-
teado, con ofrecimientos que por cuanto significaban tanto agradecimos al Vi-
ce-rector García Jalón. Pronto a su vez el Decano de la Facultad de Medicina,
profesor del Sol, con la anuencia del Rectorado, puso la Facultad de Medicina
a la total disposición de nuestra Corporación, secundando con entusiasta una-
nimidad, tan noble y generoso gesto, el Claustro de expresada Facultad para
que nuestra labor no sufriese la menor interrupción. Y no sólo esto, sino que
con amable atención hacia nosotros y en su deseo de que esta Real Academia
tenga el emplazamiento que su rango y dignidad merecen, con acogida simpática
y cordial, nos ofrece esta Escuela Médica- a la que todos nos debemos-, como
emplazamiento definitivo de nuestra Corporación.
Hasta que ese anhelado día llegue, seguiremos incansables con nuestro
trabajo y el irrenunciable afán de superación. Eso es lo importante, lo demás, -
como dice el evangelio- se nos dará por añadidura”.
Las palabras de nuestro Presidente fueron acogidas con unánime y entu-
siasta aprobación por los miembros de la Junta General…”
Poco tiempo después comenzaron las gestiones de la Junta de Gobierno de
la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid para lograr una nueva