Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 178
Salud bebé / Esté pendiente
Vacunas: infaltable protección
Los niños necesitan las vacunas para
protegerlos de enfermedades graves y
potencialmente fatales, que pueden
dejar secuelas. Las vacunas contienen
gérmenes, virus o bacterias causantes de
enfermedades, muertos o debilitados,
que al inyectarse o tomarse estimulan
una respuesta en el sistema inmune del
individuo, haciendo que produzca anticuerpos o sustancias que los reconocen y ayudan a eliminarlos, antes de
que produzcan enfermedad.
Tras administrar las vacunas, los anticuerpos protectores permanecen en
guardia para protegernos de futuros
contactos con los gérmenes. Para lograr este efecto, pueden ser necesarias
varias dosis de una misma vacuna. Muchas de las enfermedades prevenibles
por vacunación resultan muy peligrosas
para recién nacidos y bebés muy pequeños, quienes se contagian a través
de sus padres, hermanos y otros adultos.
Por este motivo, deben recibir las primeras vacunas al nacer.
Mitos y realidades
Existen algunos mitos que pueden desembocar en pérdidas de aplicación de
dosis de vacuna en el momento apropiado o, incluso, de forma definitiva,
derivándose el consiguiente riesgo de
contraer una enfermedad prevenible y
de contagio en la comunidad.
Creencias erróneas de los padres
para decidir no vacunar a sus hijos son:
Tener fiebre baja o haber tenido reacción en el lugar de inyección en
una vacunación anterior.
Padecer un catarro simple o una
diarrea.
Estar en tratamiento con antibióticos en ese momento.
Ser un niño prematuro.
Tener antecedentes de alergias en la familia.
Presentar enfermedades
como asma, diabetes, síndrome de Down, cardiopatías,
alteraciones neurológicas.
Presentar alergias leves
al huevo. Esto no contraindica la vacunación y hay que
aplicar las vacunas triple viral,
influenza y fiebre amarilla.
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