Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 155

Desarrollo / Meses 25-36 La sobreprotección Los niños sobreprotegidos son tímidos, tienden a aislarse un poco, les cuesta sentir seguridad y confianza en lo que hacen, lloran intensamente, son malos perdedores, no tienen autocontrol, no toleran la frustración, no asumen la responsabilidad de sus actos y están acostumbrados a tenerlo todo a mano. Las madres y los padres sobreprotectores tienden a confundir su papel como proveedores de seguridad y confianza con la supresión de la capacidad de sus hijos para decidir, actuar, pensar o hablar, con autonomía e independencia. La solución al problema de la sobreprotección está más en la transformación actitudinal de los padres que en la búsqueda por cambiar la forma como sus hijos enfrentan el mundo. Posteriormente a esta transformación parental, se puede dar inicio a la construcción de seguridad y confianza en el pequeño mediante acciones que permitan motivar sus participaciones voluntarias, activas y decididas. Celos porque llega un hermanito Los celos de los niños cuando viene en camino un nuevo hermano son una reacción normal. Constituyen un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducido el amor de los otros miembros de la familia, especialmente de la madre. Los niños celosos pueden tener síntomas muy variados, como regresión a etapas superadas (volver a orinarse en la cama , pedir que les den la comida), trastornos emocionales o físicos (cambios de humor, agresividad, exigencias para dormirse, dolores, falta de apetito), que no siempre son fácilmente reconocibles como celos y que ocurren más frecuentemente después del nacimiento del nuevo hermano. Ante estos síntomas hay que entender a los niños sin culpabilizarlos y sin compensarlos con regalos o muestras de afecto diferentes a las habituales. Se les debe acompañar, asegurándoles siempre con la actitud que son queridos, que el amor no va a disminuir y que el nuevo hermano no les va a quitar el puesto. Los celos pueden prevenirse en gran medida si papá y mamá informan a los niños sobre el nuevo miembro de la familia, haciéndoles partícipes de lo relacionado con el nombre, la pieza, la ropa, y de los cambios en la rutina familiar. Es aconsejable que escuchen el latido del corazón del nuevo hermano o sientan las pataditas que da al moverse, así como mostrarles fotos de la época cuando estaban en ‘la barriga’ de la mamá. 153