Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 150
Desarrollo / Meses 13-24
Enseñando valores y maneras
Una niña o un niño que apenas ha cumplido un año aún no tiene capacidad de
conceptualizar e interiorizar lo que es un
valor o un modal. A esta edad, se aprende copiando el ejemplo de los padres.
De nada vale gastarse el tiempo explicándole a un pequeño de 15 meses
que no debe untarse la comida por toda
la cara, o que es importante respetar a
los demás y ser solidario. Acá importa la
experiencia, pues el niño es un explorador ávido por descubrir el mundo a través
de sus sentidos.
Así, si experimenta la gratitud, el
amor, la cortesía, la amabilidad y la
solidaridad, irá interiorizando valores
y modales para luego, a los cuatro
años, aplicarlos. Entre tanto, sólo copia el comportamiento y la actitud
de sus padres, de tal modo que si ve
que su madre da las gracias al recibir
un regalo, con una sonrisa y un abrazo, experimentará amor y después,
cuando el niño reciba un regalo, su
impulso será agradecer porque su experiencia en una situación similar fue
gratificante.
La crianza comienza mucho antes
de nacer el bebé, en la planeación de
un proyecto de vida que incluye al
hijo como actor clave. Entonces, los
padres se preparan para brindar a su
hijo una educación sustentada en principios de amor: respetar, valorar, agradecer, aceptar, comprenderse, dar lo
mejor de sí y disfrutarlo.
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De ahí la importancia de abonar el
terreno con una buena comunicación
de pareja sustentada en el amor y ajustando todo en casa para que el pequeño pueda desarrollarse libremente,
sin tantas prohibiciones o ‘cuidado con
esto y aquello’. Por eso es aconsejable
reservar un cuarto especial donde pueda experimentar con objetos, armarlos
y desarmarlos, pintar, rayar, jugar.
La clave está en compartir con los niños y respetarles sus exploraciones, juegos
y fantasías, al tiempo que los padres se
tratan armónicamente y manifiestan sus
valores en las actividades cotidianas de
manera amorosa, lo cual incluye el tono
de voz, las palabras y el contacto físico.
En esta edad no se puede castigar
el error; si el niño quebró un vaso, no se
le debe castigar, gritar, criticar o invalidar porque se frena su espontaneidad
e intimida. La solución es llevarlo a su
cuarto exploratorio y mostrarle cómo
no romper el vaso o lo que pasa si éste
se manipula mal.
Para todo lo anterior, también se recomienda a los padres el uso de juegos
didácticos con elementos de la vida
cotidiana, así como tomar talleres de
programación neurolingüística (PNL),
que incluyen técnicas para mejorar la
comunicación en todo nivel.
Tener un hijo es una maravillosa oportunidad para redescubrir el mundo,
asombrarse, fantasear y jugar, imposible perderla por no dedicarle el tiempo
suficiente.