Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Página 110

Biberón El tetero Lo mejor es amamantar de forma exclusiva hasta los seis meses. En caso de necesitarse el biberón, se recomienda suministrarlo lo menos posible porque el mayor beneficio está en el alimento natural y el bebé está acostumbrado a la leche de mamá, su calor y olor. Según la Organización Mundial de la Salud, cuando la lactancia materna no es posible, las fórmulas infantiles son las únicas sucedáneas de la leche materna. Aunque éstas suministran los nutrientes necesarios, cuando hay lactancia no se recomienda dar biberón porque la leche materna tiene sustancias (que no se encuentran en ninguna fórmula) que protegen de infecciones. También tiene hormonas digestivas que preparan, maduran y desarrollan el tracto digestivo del bebé. Sólo se debe acudir a la fórmula infantil cuando la mamá tiene alguna enfermedad que contraindique la lactancia materna o debe tomar alguna medicina que podría pasar a la leche y perjudicar el bebé. En el caso que la madre esté ausente de su hijo en el momento que debe alimentarse, es fundamental que ella extraiga la leche para que las personas que cuidan al bebé se la puedan administrar en el biberón. Por ello, es útil que la madre pueda extraerse leche e ir dejando una reserva para que el bebé continúe disfrutando de los beneficios de la leche materna aunque ella no esté presente a la hora de su alimentación. El pediatra y/o el nutricionista son los profesionales de la salud encargados de la formulación de la leche suplementaria ideal para cada bebé. Cantidad Normalmente es una onza de biberón por cada kilo que pesa el bebé, pues esa es la capacidad de su estómago. Durante el control con el pediatra se puede determinar la fórmula para cada caso, él es quien puede recetar el número de onzas en cada toma y la cantidad de biberones al día. Al principio, serán como ocho tomas cada día; a medida que el niño crece, son menos pero con más onzas. Cómo darlo Las mismas medidas de la lactancia en horarios, creación de hábitos y entorno, se aplican para dar el biberón. El bebé siempre debe estar supervisado por un adulto, semierguido en su regazo y con la cabeza sostenida. Cuando vaya a dar el biberón, revise la temperatura de la leche, cuide que no chorree al girarlo, observe que la leche llene el cuello del biberón y cubra el chupo para evitar que el niño trague aire. Los gases se deben sacar cada dos onzas durante una misma toma. 108