Mi manual del bebé Octava edición | Page 184

Salud bebé / Esté pendiente
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Estreñimiento

Desde que nace el niño, su ritmo evacuatorio se va instaurando en su aparato digestivo. Por ello no debe ser motivo de alarma que un bebé que toma leche materna haga sólo una evacuación por semana( porque cuando la realiza es de consistencia normal), sin tener estreñimiento, o seis u ocho evacuaciones diarias sin tener diarrea.
Muchos padres llegan ante el pediatra con la creencia de que sus niños, a veces menores de tres meses, tienen estreñimiento y necesitan supositorios, enemas, o laxantes, cuando simplemente se presenta la lentitud fisiológica típica del intestino aún inmaduro. Entonces, recurren a prácticas no recomendables como darle al bebé agüita de anís, ciruela o jugo de granadilla, lo cual puede ser contraproducente para el normal desarrollo del intestino, que cada vez se reconoce más como el órgano de defensas( inmunidad) más grande del ser humano.
Desde el parto y hasta los primeros dos o tres años, el intestino del bebé se puebla de bacterias que constituyen la flora intestinal y son parte normal del desarrollo, pues van a desempeñar funciones valiosas, como procesar residuos que no han sido digeridos.
Diferentes agentes influyen en la formación de la flora, algunos no son manejables como, por ejemplo, la genética y los hábitos de la cultura a la que se pertenece. Hay otros factores que sí son manipulables y significativos como la alimentación, el medio ambiente y la higiene del mismo.
Posterior al año, el niño tiene una alimentación variada que se amplía en calidad y cantidad. Dentro de esa diversidad se incluyen productos que carecen de valor nutricional como la comida‘ chatarra’ o las galguerías, que llaman más su atención por los sabores y colores. Así, los cambios en la dieta llegan con alteraciones y malos hábitos alimenticios que pueden desembocar en trastornos digestivos, como estreñimiento, sobrepeso, obesidad, diabetes, dislipidemias( alteraciones de colesterol y triglicéridos).
Medidas de control
La dieta del niño debe incluir: vegetales, frutas, leguminosas o legumbres. Diariamente al menos dos de las porciones de vegetales y frutas deben ser crudas y estar bien lavadas.
La fibra actúa como una esponja que absorbe agua y líquidos a su paso, mejorando el ritmo evacuatorio. Los alimentos ricos en fibra siempre deben acompañarse de líquidos; de lo contrario, entorpecen el tránsito intestinal en vez de mejorarlo, generando la salida de agua de las paredes intestinales, secándolas y produciendo estreñimiento.
Fomentar sanos hábitos alimenticios es el camino más directo para perpetuar un correcto ritmo evacuatorio, por lo tanto, una vida de calidad.