En México, los estudios universitarios empiezan en 1551 con la Real Universidad de México que se convertiría en Real y Pontificia y tras una vida por demás azarosa se suprime en el último tercio del siglo XIX.
La Universidad Nacional de México es creada, a instancias de Justo Sierra, en 1910 dentro de los festejos del centenario de la Independencia, surge en un año convulso y a pesar de su juventud es el faro intelectual del movimiento revolucionario que se inicia en ese año.
En 1919 un movimiento estudiantil propone y logra que el presidente Portes Gil le otorgue el carácter de autónoma a la Universidad. Esta primera autonomía es muy limitada pues en el Consejo Universitario hay un representante del Gobierno federal, los acuerdos del Consejo Universitario pueden ser vetados por el propio gobierno y el Rector es designado por el Presidente de la República.
Ante esta situación, en 1933 se expide una nueva ley con características marcadamente asambleístas que traen como consecuencia diez años de inestabilidad universitaria; entre 1933 y 1944 se suceden un número considerable de rectores, muchas veces con dos que reclamaban la legitimidad al mismo tiempo.
Ante esta situación, en 1944 el presidente Manuel Ávila Camacho convoca a un grupo selecto de universitarios encabezados por Antonio Caso y Eduardo García Máynez para analizar la situación de la Universidad y les solicita que elaboren un proyecto de Iniciativa de Ley que convertirá en Iniciativa y que una vez aprobado por el Congreso Federal se convertiría en la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ley que nos rige hasta estos días.