22
MESTIZA
23
MESTIZA
E
n Avenida Italia y sus calles
perpendiculares se vive un
microclima. Todo parece
moverse a menor velocidad,
como si fuese una provincia
aparte. Si hasta los talleres
mecánicos casi no hacen ruido
y los ciclistas
circulan alegres, lejos de las
bocinas. En una fachada de un
piso, de color gris y ventanas
rojas destaca un cartel metálico
redondo con la palabra bravo!
Dentro de aquel espacio, y sin
ningún tipo de artificio, se forja
una propuesta de diseño de
alcance internacional.
Observador y de hablar
pausado, el diseñador Rodrigo
Bravo tiene la virtud de haber
dado una vuelta de tuerca a
nuestras materias primas: el
cobre del norte y las maderas
nobles del sur del país.
“Dejarse sorprender por la
carpintería tradicional, la
tornería antigua o la técnica
del repujado, nos brinda
una mirada que nos da
luces para plantear nuevas
soluciones en un contexto más
contemporáneo. Hablamos
desde percheros, asientos,
Hoy, la empresa bravo!, de la
cual Rodrigo es socio junto a
su hermano Matías y su cuñada
Sandra Pope, se mantiene
fiel a su línea de trabajo que
valora el patrimonio y el
legado de nuestros artesanos.
Producto de ser consecuentes
y de no dejarse tentar por
la imitación, estos jóvenes
se encuentran de lleno en la
etapa de investigación en una
localidad cercana a Temuco,
con el fin de ejecutar un
proyecto a gran escala del cual
sólo adelanta que se trata del
rescate de oficios a través de
los productos que diseñan.
“Hemos visto un patrimonio
tan valioso que queremos
revalorizarlo, generando
pequeños desarrollos ahí
donde nos contactamos para
elaborar nuestros productos”,
señala.
“Indagar, conocer, observar,
son claves en el proceso creativo. Es que buscamos estructurar un relato de cada creación,
porque hay oficios y personas
detrás, hay un proceso y eso se
nota con el producto final. Es
la antítesis de copiar, donde no
hay nada de esto”.
Tal vez por ese afán más
de mirar con más amplitud
el diseño es que han sido
convocados a diversas ferias
internacionales en Europa y
algunos workshops en Asia.
Esa presencia permanente en
“Es un hecho que hay más ojos
puestos ewn lo que sucede
en zonas emergentes como
Sudamérica”.
Para septiembre está agendada su participación en el
London Design Festival, evento donde bravo ! concurrirá
con dos colecciones y una
partida de objetos que siguen
la línea de productos sencillos,
elaborados con materiales
nobles del entorno local y
que rescatan el cada vez más
escaso trabajo manual.
Es que en tierras británicas
sus propuestas ya empiezan a
conocerse. Un buen apronte
fue el ser destacado en enero
pasado como uno de los cinco
diseñadores jóvenes con más
proyección a nivel mundial por
la revista Elle Decor
Los hermanos Matías y Rodrigo
Bravo junto a Sandra Pope –señora de Matías– son un grupo
diverso, pero complementario. Matías (36) es ingeniero
comercial con trayectoria en
el mundo de las comunicaciones; Rodrigo (32), diseñador
industrial y uno de los cinco diseñadores con más proyección
del mundo según lo estableció
la revista Elle Decor hace solo
un par de meses y Sandra (33)
es licenciada en Artes con
magíster en gestión cultural.
Una suma de habilidades y
conocimientos variada, que
una segunda línea de negocios llamada Punto, donde
entregan soluciones de retail
basadas en diseño, desarrollo
y uso de nuevas tecnologías a
grandes clientes.
Una apuesta osada pero al
mismo tiempo visionaria, que
comenzó a fines de 2005 en
un contexto algo adverso para
el equipo, dado que en el país
todavía no existía un mercado
consolidado para el diseño.
Pero ellos confiaron en su propuesta, en que tarde o temprano se revertiría esa tendencia
y que, finalmente, crecería la
disposición a comprar y pagar
por diseño en el país. Algo
que de hecho hoy ya existe
y que los tiene abocados a
tiempo completo al negocio.
“Teníamos la convicción de
que íbamos navegando en la
tendencia”, afirma Matías Bravo, hoy a cargo de la dirección
comercial y planificación de la
empresa.