Memorias de Lican Ray. junio,2015 | Page 97

Es en su rostro, tal vez compungido, que en realidad podemos ver un cierto dejo de tristeza. Es en su rostro, que vimos la alegría de aquel dueño de casa cuando recibe una visita anhelada. Es en su rostro que encontramos alegría un domingo por la mañana. Es en su rostro que encontramos compañía un paseo en la playa, por la mañana. Quizás me equivoque, y no sea tristeza lo que reflejan sus ojos, sino esperanza, aquella que se envuelve en anhelos, de volver a tener compañía, un domingo por la mañana.