A principios del 2008 y de la mano de modistos, actrices, cantantes y modelos, la palabra pin-up comienza a inundar todas las páginas de las publicaciones de moda, pasando a formar parte de nuestro vocabulario fashionista y dando lugar a la aparición de una nueva estética, inspirada en la moda de los años 50. Este movimiento cuenta con sus propios mitos y divas, entre las que destaca sin lugar a dudas, Dita Von Teese, que encarna todo lo que una moderna pin-up girl debería ser.
El llamado “New Look” revolucionó completamente la manera de vestir y de actuar de la mujer, su figura se marcaba y dejaba ver esbeltas curvas y cinturas de avispa y la elegancia llegó a su máximo exponente. Conviene definir bien el término pin-up, que se refiere en realidad a fotografías o ilustraciones de mujeres en actitud sugerente, o simplemente saludando o sonriendo a cámara. Este tipo de fotos se popularizaron especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, ya que se les proporcionaban a los soldados americanos en el frente, para que les levantara la moral. Así que, en realidad, el término se refiere a la fotografía o postal en sí misma, y las chicas que las protagonizaban eran conocidas como pin-up girls, que podían ser tanto de carne y hueso como de ficción, entre éstas últimas debemos a destacar a Betty Boop, un icono del cómic y de la estética pin-up.
En realidad, y aunque en algún momento este tipo de fotografías se consideraron incluso como pornografía, las pin-up girls rara vez aparecían sin ropa, aunque sí en traje de baño, corsés, pantalones cortos… Se trataba de sugerir más que de enseñar.
Otra de las características de las pin-up girls era su ingenuidad y alegría, pero siempre mostrando un punto de picardía.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea, los soldados norteamericanos hicieron de ellas el símbolo nacional en el exilio, lo más admirado después de las barras y estrellas de la bandera.
Es significativo como los aviones bombarderos norteamericanos, como el Enola Gay o el Memphis Belle, llevaban pintada en el morro una pin-up como siglos atrás hicieron los griegos y otras civilizaciones en sus barcos de combate con otros motivos diferentes. De hecho, apareció una subcorriente que vestía a las chicas de soldado, a ese arte se le denominó ‘Nose art’. A ningún joven soldado se le ocurría salir a disparar sin llevar en el bolsillo a una de nuestras protagonistas. Dejaron de ser consideradas mujeres de dudosa moralidad para convertirse en las animadoras y en los amuletos infalibles de los combatientes.