Matador Arte Nosotros los perros | Page 6

Breve historia de la marcha Zacatecas

Compilación y transcripción de Conrado Briseño Guzmán.

Cronista de la Banda Sinfónica del Estado de Zacatecas

Esta célebre composición musical, producto de la inspiración del compositor zacatecano don Genaro Codina Fernández, llamada también por los zacatecanos el segundo himno nacional y actualmente himno del Estado de Zacatecas por decreto, expedido por el señor licenciado Francisco E. García, gobernador constitucional, ha celebrado desde hace medio siglo todas las conquistas espirituales de México y cantará todas sus glorias futuras, porque no habrá canto que la iguale, ni himno que la supere, ella es nota de contento, estrofa de alegría y voz de cadencia musical, tan sugestiva, tan sentimental, tan brillante y connotativa, que cuando se oye, el corazón acelera sus latidos el espíritu se agita y el optimismo brilla dentro del alma como una inmaculada luz de estrella.

Esta bella marcha tiene su origen en una de las reuniones que organizaba el célebre maestro zacatecano don Fernando Villalpando, allá por el año de 1891, en una casona que actualmente existe, marcada con el número 38 de la entonces Calle de Arriba, hoy Avenida Guerrero. A estas reuniones concurría don Genaro Codina, por ser pariente del maestro Villalpando, entre los concurrentes había profesionistas e intelectuales, que amistosamente discutían asuntos de su profesión. En una de esas reuniones se generalizó el tema sobre composiciones musicales, ya que la fama de los compositores Villalpando y Codina era ya conocida, pues el primero había compuesto la marcha fúnebre “A la Memoria del General Jesús González Ortega” y; el segundo, había compuesto la marcha “Porfirio Díaz”, que dedicó al presidente de la República de ese tiempo. Fueron invitados los dos compositores, quienes, desde luego aceptaron la invitación y en afectuosos puntillos de amor propio, quedó concertado un amistoso desafío, ofreciendo presentar en las reuniones posteriores sus bizarras marchas.

existe, marcada con el número 38 de la entonces Calle de Arriba, hoy Avenida Guerrero.

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Guerrero. A estas reuniones concurría don Genaro Codina,

don Genaro Codina, por ser pariente del maestro Villalpando,

del maestro Villalpando, entre

los concurrentes había

profesionistas e intelec-

tuales, que amistosa-

mente discutían

asuntos de su

profesión.

En una de esas reuniones se generalizó el tema sobre composiciones musicales, ya que la fama de los compositores Villalpando y Codina era ya conocida, pues el primero había compuesto la marcha fúnebre “A la Memoria del General Jesús González Ortega” y; el segundo, había compuesto la marcha “Porfirio Díaz”, que dedicó al presidente de la República de ese tiempo. Fueron invitados los dos compositores, quienes, desde luego aceptaron la invitación y en afectuosos puntillos de amor propio, quedó concertado un amistoso desafío, ofreciendo presentar en las reuniones posteriores sus bizarras marchas.

Varios días buscó el artista la inspiración necesaria para cumplir el reto, pero nada le gustaba; por fin, una tarde recluido en su modesta casa, que actualmente existe en la entonces calle de la Compañía, hoy calle Genaro Codina, precisamente frente al callejón García Rojas, acudió a su mente lo anhelado, pulsó las cuerdas de su arpa y del sonido brotó un torrente gallardo y delicioso, espontáneo, no interrumpido, la bella “Marcha Zacatecas”.

Reuniéndose de nuevo los invitados y los compositores ante un jurado de parientes y amigos, se ejecutaron las dos marchas al piano por el maestro don Francisco Aguilar y Urizar, la composición de don Fernando, es dulce, de exquisita técnica musical y armonizada correctamente, donde el autor hizo gala del contrapunto, pero de poca envergadura como música marcial. Todos, inclusive don Fernando adjudicaron el triunfo a la marcha de don Genaro, quien desde luego la dedicó al señor general don Jesús Aréchiga, gobernador del Estado en esa época (1892), con el título de “Marcha Aréchiga”, el señor gobernador, al recibir la partitura, ordenó se le cambiara el título y que en lo sucesivo se llamase “Marcha Zacatecas”, misma que posteriormente siguió ejecutándose en privado.

época (1892), con el título de “Marcha Aréchiga”,

Aréchiga”, el señor gobernador, al recibir

la partitura, ordenó se le cambiara el título

título y que en lo sucesivo se llamase

llamase “Marcha Zacatecas”,

misma que posteriormente

siguió ejecutándose en privado.

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