Psicología del desarrollo humano: desde el nacimiento a la vejez
3.3.1. El yo y los otros: autoconcepto y autoestima
Conocimiento que comprende aspectos físicos o corporales de la persona, así como psíquicos, sociales, emocionales, morales y relacionales. Según Bruner( 1990),“ el yo debe considerarse como una construcción procedente del exterior al interior, así como del interior al exterior, es decir, de la cultura a la mente y de la mente a la cultura”. Esta afirmación enfatiza la importancia de las relaciones sociales para el conocimiento de uno mismo. En este periodo evolutivo la concepción de sí mismos de niños y niñas llega a ser más compleja y abstracta gracias a la maduración cognitiva que acontece en torno a los 6 años y durante los años posteriores. A grandes rasgos, el autoconcepto o conocimiento de sí mismo en la educación primaria evoluciona del siguiente modo:
Hasta los ocho años los niños poseen una concepción física-activa del yo, sin distinción clara entre realidad corporal externa y experiencia psíquica interna. Según Keller( 1978), en esta edad, el yo se configura en función de las actividades que se realizan más que por las características físicas. En este mismo sentido, Erikson denomina a este periodo como el de la identificación con la tarea, es decir,“ yo soy lo que puedo aprender para hacer una tarea”.
A partir de los ocho años en el yo prevalece la dimensión psíquica y social, más psicológica. Se pasa del yo narrador( percepción más egocéntrica, se ve en función de sus experiencias) al yo distribuido( autoconcepto más diversificado, más categorial, que depende de la situación), por lo que los feedbacks obtenidos del entorno social comienzan a ser elementos fundamentales para el conocimiento y construcción del yo.
3.3.2. Características del autoconcepto
En 1961, Rogers define el autoconcepto a través de aspectos cognitivos y del rendimiento académico y profesional, como un conjunto de conceptos, representaciones, juicios descriptivos y valorativos sobre el propio sujeto. Es pues, el conjunto de características al que recurren los niños para definirse como individuos y diferenciarse de los otros. Tiene carácter evolutivo pues a partir de la educación primaria se valora con aspectos más sociales y relacionales, incorpora términos más abstractos y se define de modo más psicológico. El autoconcepto forma parte de la personalidad e identidad, y es la forma que tenemos de vernos en función de nuestra propia información interna( cogniciones) como de la externa que los demás reflejan sobre nosotros. Por tanto, es un concepto que integra el conocimiento del“ yo” que cada individuo tiene sobre sí mismo.
Su evolución se hace patente a medida que los niños se desarrollan, siendo entre los 2 y 6 años todavía incoherente y descoordinado, basado en
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