Psicología del desarrollo humano: desde el nacimiento a la vejez
intenciones respecto a la conducta. Por ejemplo, si un niño se enfada o se pone triste, es probable que parta de la percepción de no haber podido satisfacer una necesidad o no haber conseguido la meta ansiada en la conducta que acompaña a tales emociones.
Las emociones también matizan e indirectamente mantienen un influjo modulador de la conducta. Por ejemplo, ciertas conductas agresivas son mucho más probables en un estado de enfado o ira que en un estado de tranquilidad y / o alegría. Las emociones en relación con la conducta, incluyen ciertas opciones implícitas ya en su propio concepto( Frijda, 1986). Así, las emociones son las encargadas de describir por ejemplo, el nivel percibido o anticipatorio de si el niño se acerca o aleja de sus metas( Carver, Lawrence y Scheier, 1996).
Las emociones también sirven para regular la personalidad. Las personas no solo“ tienen” emociones, sino que las“ manejan”. Es, pues, importante tomarlo en consideración, para trabajar, desde los diferentes agentes, la capacidad de autorregulación emocional de los niños, como aspecto importante del desarrollo de su personalidad. Los niños, por ejemplo, tratan con sus emociones de regular su desconcierto, proteger su imagen, aumentar su autoestima, pedir ayuda, escapar a una situación comprometida, desahogarse, etc. Para ello, echan mano de innumerables reacciones cognitivas, expresivas o conductuales: airarse, manifestarse contrariado, soñar despierto, pedir que les compren cosas, correr, chillar, trabajar, etc.
Igualmente, el lenguaje es una herramienta fundamental para el desarrollo de la personalidad de niños. A través de él, pueden expresar emociones, sentimientos y miedos, realizar peticiones y manifiestan sus ideas, pensamientos y deseos, así como realizar preguntas en relación con sus vivencias y experiencias. En este sentido existen múltiples actividades como el juego, cuentos, los dibujos, etc. que favorecen mediante el lenguaje, una oportunidad para crear y fortalecer las dimensiones o rasgos de la personalidad del niño o niña.
3. Desarrollo y conocimiento social
Los niños son seres sociales, pues ya desde su nacimiento empiezan a relacionarse e interactuar con los demás y su conducta adaptativa indica la consecución de aprendizajes de manera progresiva para ser capaz de vivir en compañía de los individuos de su entorno. A este proceso se le denomina socialización, es decir, la interiorización de normas, pautas de conducta, valores y visiones del conjunto de la sociedad en el que se inserta, con el fin de adaptarse e interaccionar satisfactoriamente en ella.
El desarrollo en el resto de áreas del niño, es decir, el desarrollo motor, físico, cognitivo, lingüístico o afectivo, favorecen enormemente el número, duración y calidad de las relaciones sociales que pueda establecer.
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