Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL y ECONÓMICA del CAMPO | Page 261
236
ÁNGELES TEPOX VIVAR
l
ÁLVARO MARTÍNEZ QUEZADA
La participación de la organización cafeticultora Maya Vinic en el Comercio Justo
Posteriormente, aspectos coyunturales, como las heladas en Brasil
(1976), la caída de los precios internacionales del café (1980-82) así como
el rompimiento de los acuerdos de la Organización Internacional del Café
(OIC) se conjuntaron y presionaron a un campo nacional ya polarizado. En
ese sentido, la liberalización del mercado cafetalero a nivel mundial se tradujo
en la liberalización de los mercados internos en los países productores. Esto
significó, en el caso de México, la desaparición del Instituto Mexicano del
Café (INMECAFE) y con ello el abandono de una política económica hacia
el sector cafetalero. De forma paralela, las trasformaciones locales derivadas
de la liberalización del mercado mundial del café presionaron para que las
organizaciones productoras buscaran alternativas para garantizar su subsistencia
lo que además se conjugó con la participación de organizaciones de la sociedad
civil y con un cambio de paradigma en el consumo, el cual cambió hacia la
incorporación de diferentes atributos en la elección, principalmente relacionados
a la salud, el medio ambiente y la justicia (Pérez, 2010).
A nivel regional, la conformación de las organizaciones pioneras en el
Comercio Justo es un proceso dilatado que tiene ya casi treinta años. A inicios de
los años 80, en la actividad cafetalera, organizaciones como la Unión de Uniones
Ejidales y Grupos Solidarios de Chiapas; Unión de Ejidos y Comunidades de
Cafeticultores Beneficio Majomut, fueron pioneras en esta actividad (Harvey
(1990) y Martínez (1995); citados en Villafuerte y García, 1998: 135 ); o
bien la Unión de Ejidos de la Selva y Unión de Ejidos y Comunidades San
Fernando nacieron comercializando café convencional, pero en la década de
los 90 incursionaron en la producción de café orgánico y paralelamente en el
Comercio Justo. No obstante, el periodo en el que aparecieron la mayoría de
las organizaciones que hoy participan, fue durante la década del 2000, debido
en parte al reconocimiento de las bondades que tenían estos mercados para
acceder a mayores niveles de ingreso para las familias.
Actualmente, Chiapas concentra cerca de un tercio de las organizaciones
a nivel nacional que cuentan con la certificación de FLO, esta proporción nos
permiten dimensionar la presencia de las organizaciones chiapanecas en el
Comercio Justo tanto a nivel de organizaciones certificadas como la importancia
que tienen en el mercado de café (Figura 3). Es importante señalar también que
del total de organizaciones sólo un tercio de ellas cuentan con la certificación
de productos orgánicos (CERTIMEX).