Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONFLICTOS SOCIOTERRITORIALES | Page 23

2 MARIO GUADALUPE GONZÁLEZ PÉREZ l FRANCISCO JALOMO AGUIRRE Entropía periurbana y transformaciones en el espacio geográfico: la recarga hídrica en el área en materia de retención y captación hídrica para la recarga freática, a través de la indagación documental y la inspección in situ. El resultado, sugiere que existe un entorno entrópico, asociado con el espacio territorial habitado que evidencia con carácter de urgente una política sistémica, que coadyuve con la sostenibilidad de los recursos hídricos dentro de los espacios urbanos, periurbanos y no urbanos. Introducción El proceso de transformación de la precipitación en escurrimiento es uno de los fenómenos más complejos dentro de la tesis del ciclo hidrológico del agua, debido a que existen factores que influyen en el escurrimiento, tales como: las variaciones en la intensidad y magnitud de la precipitación, las diversas formas topográficas, la geología, los tipos y usos del suelo y la vegetación. Sin embargo, en el siglo actual, debido en gran parte al crecimiento acelerado de los asentamientos humanos, la actividad de la urbanización es la que mayor incidencia directa conlleva, pues modifica la cantidad de agua que puede filtrarse o retenerse por la vegetación, e incrementa las velocidades con que se mueve el agua en la superficie de una cuenca. Esta transformación no implica únicamente un cambio físico en el entorno, sino también formas complejas configuradas paulatinamente en función de los modos de vivir el espacio, tal y como se expondrá en este trabajo. En otros términos, cada ciudad puede llegar a ser definida según su vocación, sino también, por el proceso de apropiación del espacio como medio de subsistencia. La ciudad entonces ve rebasada su capacidad de resiliencia ante una densidad de población que consume cada vez más recursos, materia y energía, y se acentúa en zonas desprovistas de infraestructura, con afectaciones importantes en la homeóstasis del espacio físico natural, donde en un determinado conjunto se pierde la autorregulación, y así la composición y propiedades del medio interno que permitían el mantenimiento de una relativa constancia. Bajo este contexto, particularmente en las metrópolis, también llamadas zonas, áreas o regiones metropolitanas, se vive un estado de desorden, superado tanto por la densidad de población, como por la infraestructura incapaz de dotar se servicios básicos a una determinada población.