MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 286

www.lecturaycinecr.blogspot.com por la habitación. Al avanzar, la muchedumbre empujó más lejos a Travis. Las emocionadas ovaciones de antes eran ahora horribles gritos de miedo y desesperación mientras todo el mundo luchaba por alcanzar las salidas. Trent me empujó hacia la salida, y yo me volví a mirar atrás. —¡Travis! —grité, tendiendo el brazo hacia él. Estaba tosiendo, despejando el humo con la mano. —¡Por aquí, Trav! —le gritó Trent. —¡Sácala de aquí, Trent! ¡Saca a Abby! —dijo él, tosiendo. Trent me miró, angustiado. Podía ver el miedo en sus ojos. —No sé por dónde se sale. Me volví a mirar a Travis una vez más: su silueta oscilaba detrás de las llamas que se habían extendido entre nosotros. —¡Travis! —¡Marchaos! ¡Nos vemos fuera! El caos que nos rodeaba ahogó su voz, y me agarré a la manga de Trent. —¡Por aquí, Trent! —dije, notando que las lágrimas y el humo me quemaban los ojos. Había docenas de personas aterrorizadas entre Travis y la única salida. Tiré de la mano de Trent, empujando a todos los que se encontraban en mi camino. Llegamos al umbral de la puerta y miramos hacia delante y hacia atrás. Había dos oscuros pasillos tenuemente iluminados por el fuego detrás de nosotros. —¡Por aquí! —dije, tirando de nuevo de su mano. —¿Estás segura? —preguntó Trent, con la voz cargada de duda y miedo. —¡Vamos! —dije, tirando de nuevo de él. Cuanto más nos alejábamos, más oscuras estaban las habitaciones. Después de unos momentos, respiré con más tranquilidad conforme dejábamos atrás el humo, pero los gritos no cesaban. Eran más altos y frenéticos que antes. Los horrorosos sonidos que oía detrás de nosotros alimentaron mi determinación y me hicieron mantener un paso rápido y decidido. Después de girar por segunda vez, caminamos a ciegas por la oscuridad. Levanté la mano delante de mí. Con mi mano libre mantenía el contacto con la pared y la seguía, mientras que con la otra agarraba a Trent. —¿Crees que habrá conseguido salir? —preguntó Trent. Su pregunta me desconcentró e intenté no pensar en la respuesta. —Sigue moviéndote —dije, sin poder respirar. Trent se resistió un momento, pero cuando volví a tirar de él, una luz parpadeó. Levantó un mechero y aguzó la vista en busca de la salida en aquel pequeño espacio. Seguí la luz mientras él la movía por la habitación, y ahogué un grito cuando vimos el umbral de una puerta. —¡Por aquí! —dije, tirando de él de nuevo. 286