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momento en que llegamos, y Finch y yo hicimos notar nuestro descontento por
estar allí poniendo mala cara en la cocina. Me bebí rápidamente el contenido de la
botella, decidida a olvidar los recuerdos de la última fiesta a la que había asistido.
Finch abrió otra botella y me pasó una más a mí, consciente de lo
desesperada que estaba por olvidar.
—Iré a buscar más —me dijo, volviéndose hacia el frigorífico.
—El barril es para los invitados, las botellas para los Sig Tau —comentó
desdeñosa una chica a mi lado.
Bajé la mirada al vaso rojo que sujetaba en la mano.
—O tal vez eso es lo que te ha dicho tu novio porque contaba con que la cita
le saliera barata.
Frunció los párpados y se alejó de la encimera, llevándose su vaso a otro
sitio.
—¿Quién era esa? —preguntó Finch, dejando delante de nosotros cuatro
botellas más.
—La típica zorra de hermandad —dije, sin dejar de mirarla mientras se iba.
Cuando Shepley y America se reunieron con nosotros, había seis botellas
vacías en la mesa a mi lado. Tenía los dientes adormilados y noté que me costaba
mucho menos sonreír. Apoyada sobre la encimera, me sentía más a gusto. Al
parecer, Travis no iba a presentarse, así que podría soportar el resto de la fiesta en
paz.
—¿Es que no vais a bailar o qué? —preguntó America.
Miré a Finch.
—¿Quieres bailar conmigo, Finch?
—¿Tú crees que vas a poder? —preguntó alzando una ceja.
—Solo hay una manera de averiguarlo —dije, mientras lo empujaba
escaleras abajo.
Saltamos y bailamos hasta que una fina capa de sudor empezó a formarse
bajo mi vestido. Justo cuando pensaba que me iban a estallar los pulmones, una
canción lenta empezó a sonar por los altavoces. Finch observó incómodo a nuestro
alrededor cómo la gente se emparejaba y se acercaba.
—Vas a hacerme bailar esto, ¿no? —preguntó él.
—Es San Valentín, Finch. Finge que soy un chico.
Él se rio y me cogió entre sus brazos.
—Me va a resultar difícil con ese vestido rosa corto que llevas.
—Ya, claro, como si nunca hubieras visto a un chico con un vestido.
Finch se encogió de hombros.
—Cierto.
Se rio mientras acercaba mi cabeza a su hombro. Sentí el cuerpo pesado y
torpe cuando intenté moverme siguiendo aquel ritmo lento.
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