MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 259

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Miré a Shepley, y vi que Travis por fin me había encontrado entre el público. Instantáneamente me empujó contra los cuerpos amontonados que lo rodeaban.
—¡ Travis!— dije, pero los aplausos ahogaban mis gritos. Empujé a Ethan con una mano y alargué la otra hacia Travis. Este apenas consiguió avanzar antes de que volvieran a empujarlo dentro del Círculo. Brady aprovechó la distracción de Travis y le clavó un codo en un lateral de la cabeza. La muchedumbre se acalló un poco cuando Travis golpeó a alguien de entre el público en un nuevo intento de llegar hasta mí.—¡ Quítale las putas manos de encima!— gritó Travis. Las personas que se encontraban entre donde estaba yo y el lugar desde el que Travis intentaba abrirse paso volvieron la cabeza en mi dirección. Ethan hacía caso omiso e intentaba mantenerme el tiempo suficiente para besarme. Me acarició con la nariz el pómulo y luego bajó por mi cuello.— Hueles realmente bien— masculló él. Le aparté la cara, pero me cogió por la muñeca, sin inmutarse. Abriendo los ojos de par en par, busqué de nuevo a Travis, que, a la desesperada, indicó a Shepley dónde estaba yo.
—¡ Cógela! ¡ Shep! ¡ Coge a Abby!— dijo él, todavía intentando abrirse camino entre el público. Brady volvió a meterlo dentro del Círculo y le golpeó de nuevo.— Estás jodidamente buena, ¿ lo sabes?— dijo Ethan. Cerré los ojos cuando sentí su boca en mi cuello. La ira se apoderó de mí y volví a empujarlo.—¡ He dicho que me dejes!— grité, clavándole la rodilla en la entrepierna. Se dobló hacia delante, llevándose inmediatamente una mano a la fuente del dolor, mientras seguía agarrándome por la camisa con la otra, negándose a soltarme.—¡ Serás zorra!— gritó él. Al minuto siguiente, me liberé. Shepley miraba a Ethan con ojos salvajes, mientras lo agarraba por el cuello de la camisa. Sujetó a Ethan contra la pared, mientras le golpeaba con el puño una y otra vez en la cara. Solo se detuvo cuando Ethan se puso a sangrar por la boca y la nariz.
Shepley tiró de mí hasta las escaleras, empujando a todo aquel que se interpusiera en su camino. Me ayudó a salir por una ventana abierta y por una salida de incendios, hasta que por fin me cogió cuando salté los pocos metros que me separaban del suelo.—¿ Estás bien, Abby? ¿ Te ha hecho daño?— me preguntó Shepley. Una manga de la camisa me colgaba solo de unos cuantos hilos. Aparte de
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