www.lecturaycinecr.blogspot.com
Finch me abrazó.
—Sí, pero solo porque has dicho que era estúpida.
De camino a clase con Finch después del almuerzo, seguimos hablando
sobre la fiesta de citas y lo mucho que ambos la temíamos. Elegimos un par de
mesas en nuestra clase de Fisiología, y sacudí la cabeza cuando el profesor empezó
a detallar el cuarto plan de estudios del día. La nieve empezó a caer de nuevo,
golpeando contra las ventanas, rogando entrar educadamente para acabar cayendo
decepcionada al suelo.
Cuando la clase acabó, un chico al que solo había visto una vez en la casa de
Sig Tau dio un golpe en mi mesa al pasar y me guiñó un ojo. Le respondí con una
sonrisa educada y después me volví hacia Finch. Él me lanzó una sonrisa irónica,
mientras yo recogía mi libro y mi portátil, y los guardaba en mi mochila sin
esfuerzo.
Me colgué la bolsa del hombro y caminamos con dificultad hasta Morgan
por la acera cubierta de sal. Un pequeño grupo de estudiante había empezado una
pelea de bolas de nieve en el césped, y Finch se estremeció al verlos cubiertos de
polvo incoloro. Mientras hacía compañía a Finch hasta que se acabara el cigarrillo,
noté que me temblaba la rodilla. America vino disparada hacia nosotros,
frotándose