MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 222

www.lecturaycinecr.blogspot.com Capítulo 17 Nada que agradecer ME entretenía dibujando en mi cuaderno cuadrados dentro de cuadrados y uniéndolos entre sí para formar rudimentarios cubos en tres dimensiones. Diez minutos antes de que la clase empezara, el aula todavía estaba vacía. La vida empezaba a volver a ser normal, pero todavía necesitaba unos minutos para mentalizarme antes de estar con alguien que no fuera Finch o America. —Aunque ya no salgamos, puedes seguir llevando la pulsera que te compré —dijo Parker mientras se sentaba a la mesa al lado de la mía. —Pensaba preguntarte si querías que te la devolviera. Sonrió y se acercó para añadir un lazo encima de una de las cajas dibujadas en el papel. —Fue un regalo, Abs. No hago regalos con condiciones. La doctora Ballard encendió el retroproyector mientras ocupaba el asiento en la cabecera de la clase y se puso a rebuscar entre los papeles de su mesa abarrotada de cosas. De repente, el aula se inundó de la cháchara de los alumnos, que resonaba contra las grandes ventanas, salpicadas por la lluvia. —He oído que Travis y tú rompisteis hace un par de semanas. —Parker levantó una mano al ver mi expresión de impaciencia—. Sé que no es asunto mío, pero parecías tan triste que quería decirte que lo siento. —Gracias —murmuré, mientras abría mi cuaderno por una página en blanco. —Y también quería disculparme por mi comportamiento anterior. Lo que dije fue… maleducado. Pero estaba enfadado y lo pagué contigo. No fue justo, y lo siento. —No estoy interesada en salir contigo, Parker —le avisé. Él se rio. —No intento aprovecharme de la situación. Seguimos siendo amigos y quiero asegurarme de que estás bien. —Estoy bien. —¿Te vas a casa para las vacaciones de Acción de Gracias? —Me voy a casa de America. Normalmente celebro allí estas fiestas. Parker empezó a hablar, pero justo entonces la doctora Ballard inició la clase. El tema de Acción de Gracias me hizo pensar en mis anteriores planes de ayudar a Travis a preparar un pavo. Intenté imaginarme cómo habría sido, y me descubrí a mí misma preocupada por que volvieran a pedir una pizza. Me embargó un sentimiento de tristeza, que instantáneamente aparté de mi cabeza. 222