MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 217

www.lecturaycinecr.blogspot.com parar. No tenía ni idea de si Kara estaba allí, pero me sentí fatal por lo que tendría que soportar durante los siguientes minutos hasta que Travis aceptara que no me encontraba en mi habitación. —¿Paloma? ¡Abre la jodida puerta, maldita sea! ¡No pienso irme sin hablar contigo! ¡Paloma! —gritó él, golpeando la puerta tan fuerte que todo el edificio podría oírlo. Me estremecí cuando oí la voz de Kara. —¿Qué? —gruñó ella. Pegué la oreja a la puerta y me esforcé por comprender lo que Travis murmuraba en voz baja. No tuve que hacerlo durante mucho tiempo. —Sé que está aquí —gritó él—. ¿Paloma? —Te digo que no está… ¡Eh! —gritó Kara. La puerta crujió contra la pared de cemento de nuestra habitación y supe que Travis había entrado a la fuerza. Después de un minuto de completo silencio, oí a Travis gritar en el pasillo. —¡Paloma! ¿Dónde está? —¡No la he visto! —gritó Kara, más enfadada de lo que la había oído nunca. Cerró la puerta de un golpe y unas náuseas repentinas me sobrevinieron mientras esperaba el siguiente movimiento de Travis. Después de varios minutos de silencio, abrí una rendija de la puerta y eché un vistazo al pasillo. Travis estaba sentado con la espalda contra la pared y tapándose la cara con las manos. Cerré la puerta tan silenciosamente como pude, preocupada por que hubieran llamado a la policía del campus. Después de una hora, volví a echar un vistazo al pasillo. Travis no se había movido. Lo comprobé dos veces más durante la noche y finalmente me quedé dormida alrededor de las cuatro. Dormí más de la cuenta a propósito, pues había planeado saltarme las clases ese día. Encendí mi teléfono para revisar mis mensajes y vi que Travis me había inundado la bandeja de entrada. Los inacabables mensajes de texto que me había enviado durante la noche variaban desde las disculpas a los ataques de ira. Llamé a America por la tarde, con la esperanza de que Travis no le hubiera confiscado el móvil. Cuando respondió, suspiré de alivio. —Hola. America hablaba en voz baja. —No le he dicho a Shepley dónde estás. No quiero involucrarlo en todo esto. Ahora mismo, Travis está muy cabreado conmigo. Probablemente me quedaré en Morgan esta noche. —Si Travis no se ha calmado…, necesitarás mucha suerte para pegar ojo aquí. Ayer por la noche, en el pasillo, montó una escena digna de un Oscar. Me sorprende que no llamara nadie a la policía. 217