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mientras lo tenía atrapado en el suelo. Me tapé la cara, incapaz de mirar.
Oí un grito de dolor y, cuando volví a mirar, vi a Travis a horcajadas encima de Dane, agarrándolo por el pelo desgreñado, asestándole puñetazo tras puñetazo en un lado de la cabeza. La cara de Dane golpeaba la parte delantera del escritorio de Benny cada vez, hasta que cayó al suelo, desorientado y sangrando.
Travis lo observó durante un momento y volvió al ataque, gruñendo con cada embestida y usando toda su fuerza. Dane lo esquivó una vez y estrelló los nudillos en la mandíbula de Travis. Travis sonrió y levantó un dedo.— Ese es el último que vas a dar. No podía creer lo que oía. Travis había dejado que el matón de Benny le diera. Estaba disfrutando. Nunca había visto a Travis luchar sin restricciones; daba un poco de miedo verle dar rienda suelta a toda su capacidad sobre aquellos asesinos entrenados y comprender que llevaba las de ganas. Hasta ese momento, simplemente no me había dado cuenta de qué era capaz de hacer.
Con la perturbadora risa de Benny de fondo, Travis remató la faena clavándole el codo en plena cara y dejándolo inconsciente antes de que cayera al suelo. Observé cómo su cuerpo rebotaba una vez sobre la alfombra de importación de Benny.
—¡ Sorprendente, muchacho! ¡ Simplemente increíble!— dijo Benny, mientras aplaudía encantado.
Travis me empujó detrás de él, mientras Josiah ocupaba el umbral con su enorme cuerpo.—¿ Quiere que me ocupe de esto, señor?—¡ No! No, no …— dijo Benny, todavía aturdido por la actuación improvisada—. ¿ Cómo te llamas? Travis todavía respiraba agitadamente.— Travis Maddox— dijo él, limpiándose la sangre de Dane y David en los tejanos.— Travis Maddox, me parece que puedes ayudar a tu novia a salir de esta.—¿ Cómo?— resopló Travis.— Se suponía que Dane iba a pelear mañana por la noche. Tenía un montón de dinero que dependía de él, y me parece que Dane no estará en forma para ganar ninguna pelea durante algún tiempo. Te ofrezco la posibilidad de ocupar su lugar, hazme ganar una pasta y perdonaré los cinco mil que faltan de la deuda de Mick. Travis se volvió hacia mí.—¿ Paloma?—¿ Estás bien?— pregunté, mientras le limpiaba la sangre de la cara. Me mordí el labio, torciendo el gesto con una mezcla de miedo y alivio. Travis sonrió.
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