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quiero que me dejes en paz para siempre. No volveré a hacer esto por ti, Mick. De
ahora en adelante, estarás solo, ¿me oyes? Aléjate de mí.
Apretó los labios y asintió.
—Como tú quieras, Cookie.
Me di media vuelta y me dirigí hacia el coche, mientras oía que America
decía detrás de mí.
—Haced las maletas, chicos. Nos vamos a Las Vegas.
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