MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Seite 173

www.lecturaycinecr.blogspot.com —¡Gilipolleces! —dijo Thomas, sin quitarme los ojos de encima. —¡Que no, de verdad! —insistió entre carcajadas. —Odio decirlo, hermano, pero creo que acabo de enamorarme de tu chica —confesó Tyler. —¡Oye, ándate con cuidadito! —amenazó Travis, cuya sonrisa se convirtió rápidamente en una mueca de disgusto. —Se acabó. Estaba siendo bueno contigo, Abby, pero pienso recuperar mi dinero, ahora mismo —avisó Trenton. Travis se retiró en las últimas manos, limitándose a observar cómo sus hermanos ponían todo su empeño en recuperar su dinero. Mano tras mano, me fui quedando con todas sus fichas y, mano tras mano, Thomas me observaba con más atención. Cada vez que dejaba mis cartas sobre la mesa, Travis y Jim se reían, Taylor lanzaba un juramento, Tyler proclamaba su amor inmortal por mí y a Trent le daba una tremenda rabieta. Cambié mis fichas y les di a cada uno sus cien dólares una vez que nos acomodamos en el salón. Jim se negó, pero los hermanos los aceptaron con gratitud. Travis me cogió de la mano y caminamos hacia la puerta. Me di cuenta de que estaba disgustado, así que le estreché la mano. —¿Qué pasa? —¡Acabas de soltar cuatrocientos pavos, Paloma! —dijo Travis con el ceño fruncido. —Si fuera la noche del póquer en Sig Tau, me los habría quedado, pero no puedo robar a tus hermanos la primera vez que los veo. —¡Ellos se habrían quedado con tu dinero! —dijo él. —Y no me habría quitado el sueño ni por un segundo tampoco —añadió Taylor. Thomas me miraba fijamente en silencio desde la esquina de la habitación. —¿Por qué no le quitas los ojos de encima a mi chica, Tommy? —¿Cómo has dicho que te apellidabas? —preguntó Thomas. Me moví con nerviosismo. Pensé frenéticamente en alguna manera ingeniosa o sarcástica de salirme por la tangente, pero en lugar de eso me mordí las uñas nerviosa, maldiciéndome en silencio. Debería haber sido más lista y no haber ganado todas esas manos. Thomas lo sabía. Lo veía en sus ojos. Al reparar en mi inquietud, Travis se volvió hacia su hermano y me pasó el brazo por la cintura. No estaba segura de si lo hacía para protegerme o porque se estaba preparando para lo que pudiera decir su hermano. Travis se volvió, visiblemente incómodo ante la pregunta de su hermano. —Es Abernathy, pero ¿qué importa eso? —Entiendo por qué no has atado cabos antes de esta noche, Trav, pero ahora ya no tienes excusa —dijo Thomas, con petulancia. 173