MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 107

www.lecturaycinecr.blogspot.com —En Morgan. Discutió con Shep ayer por la noche. Me duché a toda prisa y me puse la ropa que Travis me había dejado en el lavabo. Cuando salí del baño, Shepley y Travis estaban sentados en el salón. —¿Qué le has hecho? —pregunté. A Shepley se le cayó el alma a los pies. —Está muy cabreada conmigo. —¿Qué pasó? —Me enfadé con ella por animarte a beber tanto. Pensaba que acabaríamos teniendo que llevarte al hospital. Una cosa llevó a la otra, y lo siguiente que sé es que estábamos gritándonos. Íbamos borrachos los dos, Abby. Dije algunas cosas que no puedo retirar. —Sacudió la cabeza, sin levantar la mirada del suelo. —¿Como qué? —pregunté, enfadada. —Le llamé unas cuantas cosas de las que no me enorgullezco y después le dije que se fuera. —¿Dejaste que se marchara borracha? ¿Qué clase de idiota eres? —dije, mientras cogía mi bolso. —Cálmate, Paloma. Ya se siente lo suficientemente mal —rogó Travis. Encontré por fin el teléfono en mi bolso y marqué el número de America. —¿Diga? —Su voz sonaba fatal. —Acabo de enterarme. —Suspiré—. ¿Estás bien? Caminé pasillo abajo para tener un poco más de privacidad, y solo me volví una vez para lanzar una mirada asesina a Shepley. —Estoy bien, pero es un gilipollas. —Sus palabras eran duras, pero notaba el dolor en su voz. America dominaba el arte de esconder sus emociones, y podría habérselas escondido a cualquiera menos a mí. —Siento no haberme ido contigo. —Estabas fuera de combate, Abby —observó displicente. —¿Por qué no vienes a recogerme? Así hablamos. Oí su respiración al otro lado del teléfono. —No sé. No me apetece nada verlo. —Entonces le diré que se quede dentro. Después de una larga pausa, oí el tintineo de unas llaves de fondo. —Muy bien. Estaré allí dentro de un minuto. Entré en el comedor y me eché el bolso al hombro. Los dos chicos me miraron abrir la puerta y esperar a America, y Shepley me miraba de soslayo desde el sofá. —¿Va a venir? —No quiere verte, Shep. Le dije que te quedarías dentro. Él soltó un suspiro y se dejó caer en el cojín. —Me odia. 107