los tés de la abuela
INGREDIENTES
1 litro de agua 3 cm de raíz de jengibre fresco, pelado y en rodajas 1 rama de canela 1 cucharada de miel( opcional) 1 cucharadita de jugo de limón( opcional)
PREPARACIÓN
Coloca el agua en una olla y llévala a ebullición; añade las rodajas de jengibre y la rama de canela. Reduce el fuego y deja hervir durante 10 minutos para que los sabores se integren; retira del fuego y deja reposar 5 minutos. Cuela la infusión y sirve caliente. Si lo deseas, agrega miel y unas gotas de limón para realzar su sabor. Este té es ideal para iniciar el día o para cerrar la jornada con una bebida cálida y aromática.
tradición que reconforta
A lo largo de la historia, las infusiones han ocupado un lugar esencial en la cultura gastronómica y medicinal de distintas civilizaciones.
Mucho antes de que existieran las bebidas industrializadas, las comunidades recurrían a hierbas, raíces y especias para preparar tés que no solo reconfortaban el cuerpo, sino que también ayudaban a mantener el equilibrio del organismo. Entre estas preparaciones destaca el té de jengibre y canela, una bebida ancestral conocida por sus propiedades revitalizantes y su aroma cálido. En muchas culturas de Asia y América Latina, este tipo de infusión ha sido utilizado durante generaciones como un remedio natural para fortalecer el sistema inmunológico, estimular la digestión y brindar calor en temporadas frías. El jengibre aporta un sabor ligeramente picante y fresco, mientras que la canela añade notas dulces y especiadas que crean una combinación armoniosa y profundamente reconfortante. Más allá de sus beneficios, este té representa una tradición que conecta la cocina con la sabiduría popular. Prepararlo es una forma de rescatar prácticas heredadas de nuestros antepasados, quienes entendían el poder de los ingredientes naturales y su capacidad para nutrir el cuerpo y el espíritu.
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Manos al Carbón