tradiciones sostenibilidad que perudran
después del último bocado
El reto de eliminar la cultura de usar y tirar.
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Vasos, tapas, cubiertos, bolsas, cajas y recipientes acompañan durante minutos una comida y pueden permanecer mucho más tiempo como residuo. La restauración comienza a mirar más allá del plato para replantear uno de sus hábitos más cotidianos: utilizar una vez y desechar.
Cuando hablamos de sostenibilidad gastronómica, casi siempre comenzamos por los alimentos. De dónde procede el pescado. Quién cultivó las verduras. Cuánto producto desperdicia una cocina. Qué ingredientes pueden aprovecharse completamente. Pero existe otra parte de la operación que rara vez aparece en la fotografía final del plato. El recipiente que llevó la comida. La bolsa que lo protegió. El vaso. La tapa. Los cubiertos. La servilleta. Los pequeños envases de salsas. Durante los últimos años, el crecimiento del servicio para llevar y de la entrega a domicilio convirtió al empaque en una extensión del restaurante. Y ahora la industria comienza a preguntarse qué ocurre con él después de que termina la comida. La National Restaurant Association colocó en su What’ s Hot Culinary Forecast 2026 a los empaques compostables y reutilizables entre las diez principales tendencias del año, relacionándolos con una mayor atención de los consumidores hacia alternativas que reduzcan residuos enviados a vertederos.
Cambiar plástico por papel no resuelve todo La respuesta aparentemente más sencilla sería sustituir un material por otro. Plástico por papel. Desechable convencional por compostable. Botella por lata. Pero la sostenibilidad de un empaque es bastante más compleja que el material visible. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Am-
Manos al Carbón