El mundo ha cambiado después de los acontecimientos de Siria y en particular, por el despliegue de las fuerzas armadas rusas en este país, a solicitud del gobierno de Bashar al- Asad.
Este acontecimiento a su vez, hace visible la constitución del bloque Sino-ruso y el requerimiento ya en el orden militar, de la configuración de un mundo multipolar.
El pulso entre Occidente y el bloque Sino-ruso tiene en la arena económica su propia línea de batalla e impacta la economía global como un todo, en donde está en juego el crecimiento económico de China y los precios de los commodities, en particular el precio de los hidrocarburos, que afectan de manera sensible la economía rusa.
El 19 de marzo de 2011, una coalición internacional encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña dio inicio a la intervención militar en Libia, mostrada al mundo como una acción humanitaria que buscaba contener la violencia indiscriminada llevaba a cabo por el régimen del presidente Muamar Gadafi, en el contexto tanto de movilizaciones sociales pacíficas, fenómeno que se dio en llamar “Primavera Árabe”, como por el actuar de organizaciones armadas financiadas por gobiernos occidentales.
El presidente Gadafi es capturado y asesinado en octubre de 2011. Desde entonces, el país se encuentra en una guerra entre facciones armadas que luchan por el control del territorio y en especial de los yacimientos de petróleo.