Antecedentes Históricos
La historia más remota: Se remonta a la
época medieval, en la que los súbditos tenían
la facultad de dirigirse al monarca solicitando
«gracias» y formulando «súplicas», en nombre
de un estamento o clase social. En esta época
la petición («súplica») tenía su fundamento en
dos circunstancias: de un lado el Rey
constituía la instancia judicial suprema del
Reino y de otra parte éste debía ser virtuoso,
de tal manera que tenía el deber de tratar con
piedad, condescendencia y misericordia
a
sus súbditos. En tal época, la posibilidad de
dirigir peticiones no correspondía a un
derecho del individuo, correspondía a un
derecho de las cámaras de representación
estamental.