Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Page 52

Hoy quiero contarte que soy muchas cosas. Que me muevo y bastante. Que mis ojos bailan y buscan. Que hay mucha picardía encerrada, pero a veces se me escapa, que valoro mi mundo y hago decretos, y los escribo para que se cumplan. La palabra escrita tiene mucho poder, como la que se dice. Siempre recuerdo que hay ángeles atentos y cuando menos lo pensamos dicen amén a nuestras palabras. Por eso decreto lo bueno e intento apartar lo malo. ¡Uy!, ¡A veces me cuesta! Pero eso mueve energías, como las que movió tu propuesta. No entiendo por qué me gusta, ¿te dije que soy muy inexperta? Te estarás dando cuenta.

¿Sabes?, me encantan las palabras. Son como notas cuando las colocas en un pentagrama. Tienen melodía, pero hay que saber usarlas. Quiero aprenderlo contigo. Y no te quiero aburrir. Porque para aburrida, yo. Hablo poco, pero sé que digo mucho aunque no hable. Por eso intento escribirte, las palabras fluyen y se dibujan solitas, corren y quedan plasmadas. Son bonitas. Aunque me han corregido y me han dicho que no todo se consigue con palabras y es verdad. No hay como la energía del inicio, de empezar a hacer. Después funciona la inercia y te empuja. Pero qué bonito cuando usas la magia de las palabras para empezar.

Dicen que no hay límites para lo que se dice, y tampoco para lo que se escribe. También dicen que hay cosas que por sabidas se callan y luego por calladas se olvidan. Entonces mejor no callar, es mejor hablar, es mejor escribir. Así no se nos olvida. Somos tan difusos a veces, pensamos tanto y también nos quedamos vacíos. Así no, hay que hacer decretos, gritarlos y escribirlos. Y decretar un te quiero y renovarlo. Es que el poder de la palabra es tan mágico...

Ahora te cuento otra cosa, insisto, no quiero aburrirte, solo quiero que sepas que estoy contigo. Eso genera energías. Es que me despierto de cada sueño y pienso en mis amantes. Sí, no te asustes, tengo amantes para cada día. En ocasiones me quedo sólo con uno, pero es mejor cambiar un poco, y entonces cambio. No te diré dónde están, no los busques, son huidizos, en ocasiones no los encuentro, pero están allí, segurísimo, no es fantasía, no estoy tan loca, me hacen más mujer y más humana cada día. Sólo te lo quería decir, pero ya no te quiero contar más, me gustan los secretos.

Te he dicho algunas cosas pero ya me tengo que ir. Y como soy así, simplemente no sigo. Pero te aseguro que me gusta. Espera… que no siempre es así, ya te contaré más…si tú quieres…

Angélica Perozo Piña

Venezolana radicada en España