Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Page 45

LOS AMANTES

Anda y ve; sé que estás inquieto por otra mujer, por otras curvas que figuran montañas, una piel que huele a rosas, unos labios que saben a fresa, es carne con la que ardes como fuego en la hoguera. Corre, ve tras ella, y deja a la que crees ingenua de tu aventura. Eres tú quien come de la fruta prohibida.

Anda y ve; arrodíllate a sus pies, admira su belleza y adórnala con perlas, purifícate en su naturaleza, mira su cuerpo a través del espejo de la luna, mientras que yo me desmorono y mi alma se hace cenizas en la bruma.

Anda y ve; cúmplele sus caprichos de niña, vístela con hilos de seda, dale las joyas que a mí me niegas, llévatela a ese crucero de ensueño, preséntala ante la sociedad como una dama, haz lo que sea y da vuelta. Entonces y sólo entonces, miraras como esta golondrina va perdiendo altura por tu cobardía, y sabrás que ella es mera pasión, y yo puro amor.

Anda y ve; que te sacie de placer, que te haga arañar el cielo, al mismo tiempo que le tatúas de estrellas su cuerpo, invéntale un universo nuevo. Anda y que nada te detenga ni la culpa, ni la angustia. Sé que con ella se detiene la monotonía del día; ruégale, humíllate, compárame, piérdete en ella, y dime quien es mejor. Aunque he de decirte que yo no espero corona para sentirme una reina.

Anda y ve; y a mi nido nunca vuelvas, porque yo no soy aquella princesa que espera una zapatilla, ni es tan hermosa como Cenicienta esperando el final de un cuento rosa.

Miriam Lara López

-Poetisa de Miel-

Cuautitlán Izcalli, México.