Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Page 26

Desde las más ingenuas proclamas de un pozo ciego

Conductas animales acceden con uñas y dientes a las cuevas de lo que defendemos

Los recónditos laberintos del amor

Cargados de reyes y de altura

Despeñaderos compadecientes de figuras y conductas que casi de nuevo se repiten como si naciéramos para ello

El amor, dice Hermann Hesse, está

Para saber hasta dónde soportamos

Compadezcámonos de esa frase

Logremos la ascendencia de los vínculos conquistados por los océanos

Desprendamos las rocas con un gemido, un alarido, un suave apretón de manos,

Con la transpiración de nuestros cuerpos

Con la conformación de las pieles tuya y mía que se confunden en una escultura

Crecida entre la abundancia de la vegetación

Entre los organismos conexos de perpetuidad y longevidad

De desarrollo de existencia cruda

Con la deferencia de tus palabras cuando te digo que estás en mi pensamiento

Los reyes de las azucenas nos ven llegar y nos proclaman para vencer el odio

Las desprolijidades de las adversidades

Regresemos del tedio, de la discusión, de los recuerdos sobresaltados de peces desviados de nadar contra la corriente

Hay la más poseedora circunstancia emergiendo en las profundidades

Hay la estabilización de conductas heterogéneas

Rompamos esas normas

Que están hechas

Para oír, escuchar, prestar atenta atención a lo que se disuelve y vuelve a latir

Respondamos con fuego a la ceniza

Démosle aguas vivas a los incendios excesivos

Duremos con viento donde el aire se ha quedado vacuo

Como un foso donde nadie respira

Quiero toda la potencialidad de tu pubis, de tu tremenda capacidad de vivir.

MARCELO COLOMBINI ( ARGENTINA).

( BUENOS AIRES, ARGENTINA)