Desde las más ingenuas proclamas de un pozo ciego
Conductas animales acceden con uñas y dientes a las cuevas de lo que defendemos
Los recónditos laberintos del amor
Cargados de reyes y de altura
Despeñaderos compadecientes de figuras y conductas que casi de nuevo se repiten como si naciéramos para ello
El amor, dice Hermann Hesse, está
Para saber hasta dónde soportamos
Compadezcámonos de esa frase
Logremos la ascendencia de los vínculos conquistados por los océanos
Desprendamos las rocas con un gemido, un alarido, un suave apretón de manos,
Con la transpiración de nuestros cuerpos
Con la conformación de las pieles tuya y mía que se confunden en una escultura
Crecida entre la abundancia de la vegetación
Entre los organismos conexos de perpetuidad y longevidad
De desarrollo de existencia cruda
Con la deferencia de tus palabras cuando te digo que estás en mi pensamiento
Los reyes de las azucenas nos ven llegar y nos proclaman para vencer el odio
Las desprolijidades de las adversidades
Regresemos del tedio, de la discusión, de los recuerdos sobresaltados de peces desviados de nadar contra la corriente
Hay la más poseedora circunstancia emergiendo en las profundidades
Hay la estabilización de conductas heterogéneas
Rompamos esas normas
Que están hechas
Para oír, escuchar, prestar atenta atención a lo que se disuelve y vuelve a latir
Respondamos con fuego a la ceniza
Démosle aguas vivas a los incendios excesivos
Duremos con viento donde el aire se ha quedado vacuo
Como un foso donde nadie respira
Quiero toda la potencialidad de tu pubis, de tu tremenda capacidad de vivir.
MARCELO COLOMBINI ( ARGENTINA).
( BUENOS AIRES, ARGENTINA)