Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Página 18

LA BABA DE UN CARACOL

Quién le dice al caracol que va babeando

Tiempo y espirales

¿Quién le envidia?

-par de ranas-

Se desviste tras la lluvia

Para luego arrebujarse

De paciencia, de infinito

O tal vez es un tonto ambulante

Con un reloj muy pesado a la espalda

Y los espirales de su concha

Solo saben dibujar temblores

Como la mano

Asustadiza por un acorde

Aunque sea simple

Quién le avisa al caracol

Cuando el estanque -con sus ondas-

Es arbitrario, ignorante

Y su agua croa cuando quiere

Yo no - par de ranas-

No se siquiera si las golondrinas

Tienen miedo de comer sal o azúcar

Desconozco el horario, el puerto

Donde los barcos alijan muebles

Arpas

Silencio, o mercancía ruidosa

Balbuceo solo letras

No alcanzo el escrito

Y a ratos me da igual el

sentido de la aguja

- par de ranas-

Y no sé si los caracoles

Son sabios

Son lluvia

Son reloj o arpa

O solo babean por babear

Copulan, hibernan

Y se ríen de los logaritmos y del tiempo

Y como a una hormiguita negra

Vagando

En un cementerio.

Les importa un acorde

Los espirales de un infinito

José Manuel Acevedo