Dilema del Erizo
Anestesio la soledad con el dolor de tu abrazo.
Siento necesidad de sufrir, para no morir de frío:
Esa pavorosa emoción de saber que no existo.
Porque la nada me consume como a un cigarro encendido;
Convirtiéndome en humo tóxico,
Un decreto sin propósito…
Triste dilema de quien no sabe estar solo.
Rodeado de personas,
Miles de posibilidades abiertas
Que podrían suplir tus espinas.
¿Tendré valor y así romper el silencio
Con un “hola, cómo estás”?
Idiota, amnésico intermitente:
Una bienvenida incluye un imperdonable adiós.
Es insoportable estar conmigo mismo.
Tener contacto contigo,
Conocerte, apreciarte y adorarte,
Es un rumbo sencillo,
El cuál me desangrará…
Al igual que tú,
Terminaré discutiendo paradojas
Si permanezco en tu red de promesas y congojas.
¿Habrá un sol que llene al carente de autoestima
Y a ese dependiente de efímera comprensión?
A tu lado, siempre llorando.
Sin nadie, siempre deseando.
Escribiéndote;
Explicando los traumas del presente y del ayer.
No, no hay escape;
Inmortal no soy…de cualquier forma moriré.
Carlos Iván Alvarado Ruiz
México