Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Page 10

Dilema del Erizo

Anestesio la soledad con el dolor de tu abrazo.

Siento necesidad de sufrir, para no morir de frío:

Esa pavorosa emoción de saber que no existo.

Porque la nada me consume como a un cigarro encendido;

Convirtiéndome en humo tóxico,

Un decreto sin propósito…

Triste dilema de quien no sabe estar solo.

Rodeado de personas,

Miles de posibilidades abiertas

Que podrían suplir tus espinas.

¿Tendré valor y así romper el silencio

Con un “hola, cómo estás”?

Idiota, amnésico intermitente:

Una bienvenida incluye un imperdonable adiós.

Es insoportable estar conmigo mismo.

Tener contacto contigo,

Conocerte, apreciarte y adorarte,

Es un rumbo sencillo,

El cuál me desangrará…

Al igual que tú,

Terminaré discutiendo paradojas

Si permanezco en tu red de promesas y congojas.

¿Habrá un sol que llene al carente de autoestima

Y a ese dependiente de efímera comprensión?

A tu lado, siempre llorando.

Sin nadie, siempre deseando.

Escribiéndote;

Explicando los traumas del presente y del ayer.

No, no hay escape;

Inmortal no soy…de cualquier forma moriré.

Carlos Iván Alvarado Ruiz

México