Los omniscientes N°3, Septiembre 2014 | Page 8

DENUEDOS

De los tesoros,

es el anhelo codiciado,

benigna caridad

dulce y paciente,

de los humanos es la semblanza,

las almas son hostias consagradas,

¡oh! divina grandeza,

del bien que ansío.

He puesto los ojos al cielo,

en divinos sueños inflamados,

si eres lirio

nacida en desnudez,

si es centella el amor,

el tuyo es fuego,

mi ardor ante tu ardor,

es infinito,

y por fuerza el espíritu encaminas

con tu nombre

hasta las alturas,

me entrego y me concedes tu alma,

porque jamás

pueda vencerte,

son vasos de gloria tus miradas.

- ¿A qué más anhelar, si ya tu puedes,

si lo quieres, mi bien, darme la vida? -

Jorge Mariano Camacho Sarmiento (Pamplona, Colombia).