LASCIVIA DE MI VIDA
Una voz en mi cabeza que me dice que escape,
Una euforia en mi cuerpo que me incita a estar a tu lado
Los sentimientos que escurren por tu frente con forma de gota
Con sabor a agua de mar que aflora de tu cuerpo
Exuberancia de aquel silencio que hendido está en dicho silencio
Son uno solo y la oscuridad se ha vuelto el guardián de las acciones
Pensamientos cándidos que se transforman en lujuria
Cual si fuesen luna tus ojos resplandecen lascivos por naturaleza,
Mortal mirada...
Que incita el pecado para aquellos que te mire
Con ojos de deseo
Y un calvario de penas para el animal que llegue a ti...
Sombras que cubren el cielo cuando caminas en la penumbra,
Y que al compás de tus caderas sopla el viento
Para despejar las estallas de tu cuerpo con un respectivo
Matiz café
Mortales las armas que posees en ese tu cuerpo
Que hasta la naturaleza divaga por querer estar en ti,
Tus ojos espejos son de la luz más bella de la noche
Que ilumina a este pobre vago con ilusiones por las mañanas
El mar más bello es el que se desliza en tu cuerpo
Y el quebrar de tus caderas cual si fuesen olas
Moviéndose libremente como una sombra si dueño
Pero como el viento con domador
Yo que solo soy la sombra de la vida que llevas...
Domador de aquello indomable
Amante de lo extrovertido
Barragana del pecado que incitas
Estoy seguro del hecho, con temor lo pienso y con entusiasmo menciono
¡El amor! juego mortal de doble filos
Donde la lujuria de tu vida es la navaja que nunca aprendí a llevar
Pero que siempre quise tener.
-Ana Mariel Cabrera (Puebla, México).