POESÍA
A UNOS OJOS
En un sueño muy hermoso
descubrí el alegre despertar.
Su mirada era la fina brisa,
el cálido terciopelo de sus ojos.
Eran dos centellas abrasadoras,
dos heladas antorchas
que me quemaban el corazón.
Como dos hojas caídas,
aquellos ojos me miraban .
Irradiaban con su mirada
estrellas de esperanza.
Era su color el canto de las aves,
del ánade, del cisne en vuelo.
Al mirarles podías ver en ellos
una música celestial.
Era la música de las esmeraldas.
Pero, muy al fondo de ellos
se encontraba el Sol.
La llama del amor vivo,
el fuego de la pasión.
El ámbar amarillento
del sedoso ópalo.
Sus ojos,
la fusión del ópalo y la esmeralda,
la unión del amor y de la pasión.
Ana Santamaría Benavides de León (España)