Los omniscientes N° 5 , Noviembre 2014 | Page 4

POESÍA

A UNOS OJOS

En un sueño muy hermoso

descubrí el alegre despertar.

Su mirada era la fina brisa,

el cálido terciopelo de sus ojos.

Eran dos centellas abrasadoras,

dos heladas antorchas

que me quemaban el corazón.

Como dos hojas caídas,

aquellos ojos me miraban .

Irradiaban con su mirada

estrellas de esperanza.

Era su color el canto de las aves,

del ánade, del cisne en vuelo.

Al mirarles podías ver en ellos

una música celestial.

Era la música de las esmeraldas.

Pero, muy al fondo de ellos

se encontraba el Sol.

La llama del amor vivo,

el fuego de la pasión.

El ámbar amarillento

del sedoso ópalo.

Sus ojos,

la fusión del ópalo y la esmeralda,

la unión del amor y de la pasión.

Ana Santamaría Benavides de León (España)