Los omniscientes N° 5 , Noviembre 2014 | Page 32

LITERATURA RECITADA

BUSCANDOTE

La primera vez que te vi, fue como encontrar un oasis en medio del desierto, ese golpe a primera vista fue letal para mi encapsulamiento sentimental. Antes no morí de shock al descubrirte en todo tu esplendor. Y bueno, yo me daba cuenta cuando me crecía el cabello, las uñas, pero tu amor en tan solo ese instante se hizo enorme dentro de mí sin notarlo. Una afinidad exacta, los gustos, los disgustos, todo compaginado. Era como haber vivido unido a ti infinitamente y ese instante se tratara de un reencuentro.

Recuerdo que pasabas sigilosamente a mis espaldas, y yo sentía inmediatamente tu presencia, era como si de repente me diera el sol sobre la nuca. Cuando peinabas tus cabellos era súbito, todo un suceso, como ver las olas del mar golpear y reventar contra las rocas. Como ese delicioso viento que movía las hojas de los árboles, como una fresca mañana de abril en la que percutían miles de ruidos, pero yo solo percibía de entre todos ellos, el canto de los pájaros.

Roce muchos labios pero contigo fue que sentí mi primer beso. Y eso es algo que no se olvida. Ese beso me causo una alegría idéntica a ese instante en el que las manecillas del reloj dan las doce de la noche en pleno 31 de diciembre. Y yo quería saltar de felicidad. Después nos vimos todas la noches, y para mí, siempre cada una de ellas, era como la primera, bella, tierna y diferente. Amaba esas mañanas en las que despertaba y lo primero que veía eran tus preciosos ojos sobre mí, y me apretaba una oreja para saber si ya había despertado o continuaba sumergido en un hermoso e inolvidable sueño.

Y decidí guardar para mí todos estos recuerdos, para cuando aparecieran los malos momentos echar mano de ellos y darme un poco de felicidad. Hoy en día salgo con la esperanza de volverte a encontrar. No sé qué cuerpo o rostro tendrás, si eres morena, rubia o pelirroja. Ni que nacionalidad, ni qué edad, ni el color de tus ojos. Pero sé que al tenerte de frente, te reconoceré. Y esta vez, jamás me alejare de ti.

Búscame, que te estoy presintiendo. Presiénteme, que te estoy buscando. Tú, mi alma gemela, Que hoy de nuevo, voy a tu encuentro.

Víctor Rodríguez Benítez (Ciudad de México)