Los omniscientes N° 5 , Noviembre 2014 | Page 24

RIADA

Crece el raudal en su endemoniado viaje,

Se va… se va la tierra que sostiene al pueblo,

Arrasando cultivos, ganados y casas.

¡Maldita turbulencia! ¡Riada despiadada!

Rayos y truenos te anuncian, aciago meteoro,

Insensata broma hambrienta,

Insaciable comején que al frondífero caracolí

Hincado y suplicante pones a tus pies

y a su majestad floral, destrozas sin piedad.

Sin mesura socavas diques y taludes,

Derruyes compuertas, muros y represas,

Cárcavas y deslaves en la sierra

Produces con los pasos de tu danza infernal.

Eres mensajera de Hades, precursora de desgracias,

Cómplice de políticos y bandidos que hacen del dolor

Su feria, su industria y su tesoro.

Y nada te conmueve, desgraciada:

Ni el llanto de madres y chavales en pavorida fuga,

Ni el rumor de las almas difuntas,

Profanadas en su postrera morada;

Ni el doloroso clamor de un pueblo sin amparo

Que allá, a lo lejos, arraiga una esperanza

De dignidad, sosiego y desarrollo.

ABEL RIVERA GARCÍA

Santa Marta, diciembre 17 de 2010

(Con todo el dolor de mi alma ante el sufrimiento de mis compatriotas Colombianos por el fenómeno de La Niña)