RIADA
Crece el raudal en su endemoniado viaje,
Se va… se va la tierra que sostiene al pueblo,
Arrasando cultivos, ganados y casas.
¡Maldita turbulencia! ¡Riada despiadada!
Rayos y truenos te anuncian, aciago meteoro,
Insensata broma hambrienta,
Insaciable comején que al frondífero caracolí
Hincado y suplicante pones a tus pies
y a su majestad floral, destrozas sin piedad.
Sin mesura socavas diques y taludes,
Derruyes compuertas, muros y represas,
Cárcavas y deslaves en la sierra
Produces con los pasos de tu danza infernal.
Eres mensajera de Hades, precursora de desgracias,
Cómplice de políticos y bandidos que hacen del dolor
Su feria, su industria y su tesoro.
Y nada te conmueve, desgraciada:
Ni el llanto de madres y chavales en pavorida fuga,
Ni el rumor de las almas difuntas,
Profanadas en su postrera morada;
Ni el doloroso clamor de un pueblo sin amparo
Que allá, a lo lejos, arraiga una esperanza
De dignidad, sosiego y desarrollo.
ABEL RIVERA GARCÍA
Santa Marta, diciembre 17 de 2010
(Con todo el dolor de mi alma ante el sufrimiento de mis compatriotas Colombianos por el fenómeno de La Niña)